martes, 16 de diciembre de 2014

Leccion 350

LECCIÓN 350

Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecer­los es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.

1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibi­mos a nosotros mismos. 2Tal como tú creaste a Tu Hijo, él encierra dentro de sí todas las cosas. 3El que yo Te pueda recordar depende de que lo perdone a él. 4Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. 5Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. 6Así pues, Padre mío; quiero ampararme en Ti. 7Sólo Tu recuerdo me liberará. 8Y sólo perdo­nando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí, y á ofrecérselo al mundo con agradecimiento.
2 Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. 2Pues conforme lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.

Comentario, de Patricia Besada
La forma en que recordamos el Amor de Dios es el perdón, retirando las proyecciones que colocamos sobre el mundo. Dado que es uno con nuestro pensamiento, al sanar el pensamiento de separación, el mundo también sana.

Simple y claro el entendimiento del Dr. Wapnick.
Simple y claro, como el Curso mismo.

Cada vez que te he atacado, hermano mío, te he enseñado que eres otro, separado, diferente.
Te he enseñado que no eres parte mía.

Pero lentamente, ese pensamiento se ha ido desvaneciendo de mi corazón.
Una verdad que habla de nuestra hermandad ha amanecido.

No puedo volver a Casa sin ti.
Esta es la bendición del milagro.
Una bendición que me ayuda a recordar nuestra unión perfecta en el Amor.

Tu rostro es el perdón.
Tu rostro es el de Cristo, y así recuerdo a Dios.
Bendiciones,
patricia

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