viernes, 12 de diciembre de 2014

Leccion 346


LECCIÓN 346

Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor.

1. Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. 2así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues el tiempo se ha hecho a un lado hoy. 3No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. 4Lo que hoy busco trasciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. 5Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. 6Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna otra ley que no sea Tu ley del amor. 7Quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, y olvidarme, conforme contemplo Tu gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.
2. Y al llegar la noche; recordaremos únicamente la paz de Dios. 2Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra, cuando nos olvidamos de todo excepto del Amor de Dios.

Comentario, de Patricia Besada

Hoy Me Envuelve La Paz De Dios, Y Me Olvido De Todo Excepto De Su Amor

Esta es otra lección importante que puede ser útil a lo largo del día. Date cuenta cuánto olvidas Su Amor y tratas de recordar todo lo demás. Si es Su Amor lo que tú tratas de recordar verdaderamente, tus necesidades especiales retrocederán y Su Amor, tal como se refleja a través de las enseñanzas del perdón de Jesús, avanzarán. Si te das cuenta que el propósito de este día no es satisfacer las necesidades de tu ego sino más bien ser un aula en el cual tu única necesidad es el perdón se ve satisfecha, entonces ese propósito estará por encima de todo y los eventos cotidianos y las relaciones reflejaran ese propósito.

Claridad. Esa es la palabra que define en mi corazón al entendimiento del Dr. Wapnick.

Hoy me puedo olvidar de todo – excepto de entender que todo lo que me pasa es para profundizar mi caminito de Expiación.
Todavía no he alcanzado un compromiso que me permita pensar en Dios todo el día.

Pero sí puedo aceptar  todo el día el reflejo del amor de Dios.
Logro esto cuando prefiero que mi lección sea el perdón.
Para eso elijo el instante santo - un pasito afuera del tiempo
Estoy en este mundo de tiempos y espacios pero durante un instante, esos ejes retroceden y avanza un entendimiento desde la eternidad.
Así es como aprendo a mirar el mundo desde otro lugar.
Así es como dejo de lado mis absurdos juguetes, los pensamientos de ataque y soledad y dolor y muerte del ego.
Me olvido de todo excepto de aprender quien soy.
Y mi hermano mayor me ayuda todo el día a recordar este propósito.

Mía es la paz de Dios.
¿Qué más puedo pedir?
Bendiciones,
patricia

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