jueves, 11 de diciembre de 2014

Leccion 345

LECCIÓN 345

Hoy sólo ofrezco milagros, pues quiero que retornen a mí.

1. Padre, todo milagro es un reflejo de los regalos que me haces a mí, Tu Hijo. 2cada uno que concedo retorna a mí, recordándome que la ley del amor, es universal. 3Incluso aquí dicha ley se manifiesta en una forma que se puede reconocer, y cuya eficacia puede verificarse. 4Los milagros que concedo se me devuelven en la forma que más me puede ayudar con los problemas que percibo. 5Padre, en el Cielo es diferente, pues allí no hay necesidades.6Pero aquí en la tierra, el milagro se parece más a tus regalos que cualquier otro regalo que yo pueda hacer. 7Así pues, déjame hoy hacer solamente este regalo, que al haber nacido del verdadero per­dón, ilumina el camino que debo recorrer para poder recordarte.
2. Que la paz sea con todos los corazones que la buscan. 2La luz ha venido a ofrecer milagros para bendecir a este mundo exhausto. 3Éste hallará descanso hoy, pues nosotros ofreceremos lo que hemos recibido.

Cometario, de Patricia Besada
El tema de la unidad de dar y recibir se examina aquí en el contexto de los milagros. Los milagros que ofrecemos corrigen nuestros pensamientos proyectados. No son nada externo, hermoso, amable, santo y puro – nada como para enorgullecerse.
No son sino retiradas de la proyección, reflejando el cambio de mentalidad acerca del pecado original. Ellos deshacen, revierten lo que el ego ha hecho.

Mi entendimiento se fortalece día a día de la mano del Dr. Wapnick.

Contemplar la devastación del mundo, contemplar mi devastación interior y simplemente recordarme que no es verdad.
Esto es lo único que tengo que enseñarle a mi hermano.
Ataques, desprecios y ofensas, nada destruye el amor.

Ese el milagro que hoy eleijo enseñar porque es lo que quiero aprender.
La fuente de los milagros es el amor.
Un amor universal, inclusivo.
La Expiación universal, inclusiva que se manifiesta en formas que puedo entender.
Mi necesidad es perdonar.
Con el Amor de mi Padre en mí, perdonarte es fácil.
Que un milagro te bendiga, hermano mío.
Bendiciones,
patricia

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