martes, 9 de diciembre de 2014

Leccion 344


LECCIÓN 344

Hoy aprendo la ley del amor: que lo que le doy a mi hermano es el regalo que me hago a mí mismo.

1. Ésa es Tu ley, Padre mío, no la mía. 2Al no comprender lo que signifi­caba dar, procuré quedarme con lo que deseaba sólo para mí. 3cuando contemplé el tesoro que creía tener, encontré un lugar vacío en el que nunca hubo nada, en el no hay nada ahora y en el que nada habrá jamás. 4¿Quién puede compartir un sueño? 5¿Y qué puede ofrecerme una ilu­sión? 6Pero aquel a quien perdone me agasajará con regalos mucho más valiosos que cualquier cosa que haya en la tierra. 7Permite que mis her­manos redimidos llenen mis arcas con los tesoros del Cielo, que son los únicos que son reales. 8Así se cumple la ley del amor. 9Y así es como Tu Hijo se eleva y regresa a Ti.
2. ¡Qué cerca nos encontramos unos de otros en nuestro camino hacia Dios! 2¡Qué cerca está Él de nosotros! 3¡Qué cerca el final del sueño del pecado y la redención del Hijo de Dios!


Comentario, de Patricia Besada

Esto reitera la idea de que dar y recibir son lo mismo, ya sea desde un ounto de vista de la mentalidad recta como de la errónea.
Da lugar tanto a la ley del odio como a la ley del amor, por lo tanto la culpa que le doy a mi hermano es la culpa que me doy a mí mismo y lo mismo vale con el perdón.

 Dr. Wapnick.

Kenneth explica que tenemos un lugar secreto en nuestras mentes, donde nos aferramos a lo que atesoramos y llamamos “propio”.
No renunciamos a ese lugar, por lo tanto nunca damos amor pleno.
Podemos ser conscientes de este pensamiento o no, pero está en todos nosotros.
No le damos todo a una relación, no le damos todo a Jesús, no le damos todo a Un Curso de Milagros, no le damos todo a Dios.
Así conservamos un fragmento de nuestra individualidad.
Esa es nuestra ley.
Si perdemos esta identidad especial, perdemos nuestro ser.

Este es mi sueño de especialismo.
Pienso que soy esto que soy y hago lo indecible para preservarme.
Pero yo no sabia que detrás de tanta soledad, me aguardaba un regalo.
El regalo es el que tú me das. Y resulta ser que eso me ayuda a recordar mi Identidad.
Y te perdono, sólo para darme cuenta que la Luz brilla sobre vos y sobre mí.
Y te perdono, sólo para darme cuenta que tu crueldad es un pedido de amor que refleja mi pedido de amor.
Somos uno, vos y yo, en ese pedido de amor.
Somos uno, vos y yo, en el amor que es nuestro Ser.
Estamos cerca- Dormidos, pero cerca.
Cuando despierte, lo primero que veré será el Cristo en tu rostro.
Bendiciones,
patricia

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