viernes, 5 de diciembre de 2014

Leccion 339


LECCIÓN 339

Se me concederá todo lo que pida.

1. Nadie desea el dolor. 2Pero puede creer que el dolor es placer. 3Nadie quiere eludir su felicidad, 4mas puede creer que la dicha es algo doloroso, amenazante y peligroso. 5No hay nadie que no haya de recibir lo que pida. 6Pero puede estar ciertamente confun­dido con respecto a lo que quiere y al estado que quiere alcanzar. 7¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese dese­ando? 8Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir. 9Resolvamos hoy pedir lo que realmente deseamos, y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de temor, y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor.
2. Padre, Te ofrezco este día. 2Es un día en el que no haré nada por mi cuenta, sino que tan sólo oiré Tu Voz en todo lo que haga. aY así, Te pediré únicamente lo que Tú me ofreces y aceptaré únicamente los Pensamientos que Tú compartes conmigo.

Comentario, de Patricia Besada
Si siento dolor es porque elijo dolor y lo elijo debido a su valor para mantener a Dios lejos. El sufrimiento jamás cesará, por lo tanto, hasta que yo no cambien mi mentalidad acerca de su propósito.
Jesús nos explica que en realidad no comprendemos la diferencia entre placer y dolor y si creemos que el cuerpo puede proporcionarnos uno de ellos, también puede proporcionarnos el otro.
Estamos confundidos porque heos sido instruidos por un maestro con un gran interés en nuestro aprendizaje – de esa forma seguimos sufriendo pero culpamos a alguien por ello.

El Dr. Wapnick, siempre preciso en sus palabras, bondadoso en su entendimiento.

Hoy entiendo con plácido beneplácito que necesito un maestro.
Un maestro que me ayude a aceptar que todo lo que tiene su origen en el ego me causará dolor.
Mi verdadero placer es entonces renunciar a esta identidad sustituta que me he inventado, con todas sus necesidades, sus quebrantos.
El maestro que he seguido me dice que si insisto un poco más, lucho un poco más, resisto un poco más,  mis ilusiones pronto encontrarán respuesta.

Pero la Presencia no hace nada.
No pretende despojarme de mi especialismo sino que sólo aguarda a que yo entienda que mi individualidad no puede hacerme feliz.
Una sola cosa puede hacerme feliz.
Perdonar.
Bendiciones,
patricia

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