martes, 18 de noviembre de 2014

Leccion 322

LECCIÓN 322

Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real.

1. Lo único que sacrifico son las ilusiones, nada más. 2Y a medida que éstas desaparecen, descubro los regalos que trataban de ocul­tar, los cuales me aguardan en jubilosa espera, listos para entre­garme los ancestrales mensajes que me traen de Dios.3En cada regalo Suyo que acepto yace Su recuerdo. 4cada sueño sirve únicamente para ocultar el Ser que es el único Hijo de Dios, el Ser que fue creado a Su Semejanza, el Santo Ser que aún mora en Él para siempre, tal como Él aún mora en mí.
2. Padre, para Ti cualquier sacrificio sigue siendo algo por siempre inconcebible. 2Por lo tanto, sólo en sueños puedo hacer sacrificios. 3Tal como Tú me creaste, no puedo renunciar a nada que Tú me hayas dado. 4Lo que Tú no has dado es irreal. 5¿Qué pérdida podría esperar sino la pérdida del miedo y el regreso del amor a mi mente?

Comentario, de Patricia Besada
“Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese”, otra vez Jesús enseñándonos que la separación nunca ocurrió. Experimentamos pérdidas solo si no creemos ser la creación de Dios. En ese instante no santo de demencia, creemos ser la creación del ego. Todas las experiencias de pérdidas se origina en esa creencia equivocada, mientras que la verdad de nuestra identidad como Pensamiento aguarda nuestro seguro regreso a través del Espíritu Santo, tal como señala el Texto:

Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conservando las extensiones de Su Pensamiento en su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos dentro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud ahora (T-6.II.8:1-3). 

No podemos conocer la plenitud del Reino hasta que no reconozcamos la unidad de la creación, incluso tal como se refleja en el sueño. En otras palabras, necesitamos ver a todas las personas compartiendo la necesidad de perdón – sin excepciones. Reconocer nuestra necesidad o propósito unificado nos conduce a recordar nuestro Ser unificado.

La simplicidad de mi función expresada amorosamente por el Dr. Wapnick.

Ilusiones persistentes, tentadoras, atrayentes.
Ideas que me hacen lucir magnifica mientras que otros pagan el precio.
Pensamientos que me convencen de mi mala suerte mientras otros disfrutan felicidades mal habidas.
Voces que me llaman a buscar y encontrar culpables, murmullos que me recuerdan que no me merezco ser tratada injustamente.
Este desfile de mentiras es lo único que tengo que entregar.
Entregar nada para aceptar todo.
Y acepto volver.
Volver al Amor.
Bendiciones,
patricia

No hay comentarios:

Publicar un comentario