sábado, 15 de noviembre de 2014

Leccion 319

LECCIÓN 319

Vine a salvar al mundo.

1. He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la verdad. 2Pues la arrogancia se opone a la verdad. 3Mas cuando la arrogancia desaparece, la ver­dad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras. 4Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y res­trictivos. 5El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde. 6La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos.
2. Padre, Tu Voluntad es total. 2la meta que emana de ella comparte su totalidad. 3¿Qué otro objetivo podrías haberme encomendado sino la salvación del mundo? 4¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo?

Comentario, de Patricia Besada
Jesús nos explica el Juico real de Dios que no es el juicio final del Hijo sino el Juicio que siempre ha sido y que simplemente dice “Mi Amor por ti y el tuyo por Mi están unidos y nunca nada podrá interponerse”.
Esta es la verdad.
El reflejo del Juicio de Dios, Su Amor, es la Presencia del Espíritu Santo en nuestras mentes – el recuerdo que trajimos con nosotros dentro del sueño cuando nos quedamos dormidos.

… el juicio Final no tendrá lugar hasta que deje de asociarse con el temor. Algún día cada cual le dará la bienvenida, y ese mismo día se le concederá. Oirá su inocencia proclamada por todos los rincones del mundo, y éste quedará liberado al aceptar el juicio Final de Dios sobre él. Éste es el Juicio sobre el que descansa la salvación. Éste es el Juicio que lo liberará. Éste es el juicio mediante el cual todas las cosas serán liberadas junto con él. El tiempo se detiene a medida que la eternidad se aproxima, y el silencio envuelve al mundo para que todos puedan oír este juicio acerca del Hijo de Dios:  
Santo eres, eterno, libre e íntegro, y te encuentras para siempre en paz en el Corazón de Dios. ¿Dónde está el mundo ahora? ¿Y dónde el pesar?  (M-15.1:4-12)

Mi práctica, apocada y enclenque como es, encuentra una nueva y sana lozanía en las reconfortantes palabras del Dr. Wapnick.

Y hoy recuerdo que viene a salvar al mundo.
La salvación del mundo depende de mí, dice también una lección.

Le pido ayuda a Jesús para estar atenta de la interpretación arrogante del ego de estas ideas.
Sólo su mirada me permite aceptar la verdad de esta idea.
Vine a salvar al mundo no por las cosas que hago, sino por la perfecta Unidad que manifiesta nuestro Ser.

Todos somos uno con nuestro Padre, cada fragmento que parece estar escindido, perdido, olvidado, es uno con Nuestro Padre.
Y es el Espíritu Santo Quien tiene el poder de cambiar los cimientos del mundo que veo en uno sanado por el perdón.

La Voluntad de mi Padre es la mía y la de todos.
Hermano, quiero compartir el propósito del perdón contigo así recordamos juntos la hermosura del Cielo.
Bendiciones,
patricia

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