domingo, 9 de noviembre de 2014

Leccion 313

LECCIÓN 313

Que venga a mí ahora una nueva percepción.

1. Padre, hay una visión que ve todas las cosas sin mancha alguna de pecado, lo cual indica que el miedo ha desaparecido, y que en su lugar se ha invitado al amor. 2y éste vendrá dondequiera que se le invite. 3Esta visión es Tu regalo. 4Los ojos de Cristo contemplan un mundo perdo­nado. 5Ante Su vista todos los pecados del mundo quedan perdonados, pues Él no ve pecado alguno en nada de lo que contempla. 6Permite que Su verdadera percepción venga a mí ahora, para poder despertarme del sueño de pecado y ver mi impecabilidad en mi interior, la cual Tú has conservado completamente inmaculada en el altar a Tu santo Hijo, el Ser con Quien quiero identificarme.
2. Contemplémonos hoy los unos a los otros con los ojos de Cristo. 2¡Qué bellos somos! 3¡Cuán santos y amorosos! 4Hermano, ven y únete a mí hoy. 5Salvamos al mundo cuando nos unimos. 6Pues en nuestra visión el mundo se vuelve tan santo como la luz que mora en nosotros.

Comentario, de Patricia Besada

Nuestro Juicio Final es la culminación del proceso de Expiación. Ren rl Texto, Jesús señala que nada en lo que el Hijo de Dios crea puede ser destruido.  

“Pero lo que es verdad para él tiene que llevarse ante la última comparación que él jamás tendrá que hacer: la última posible evaluación, el juicio final sobre este mundo. Se trata del juicio dela verdad con respecto a la ilusión, y el del conocimiento con respecto a la percepción: "No tiene ningún significado y no existe" (T-26.III.4:2-3).

El mundo que veremos, el mundo real, emana de nuestro reconocimiento que el principio de Expiación es verdad.

Mi agradecimiento diario al Dr. Wapnick.
Innecesario, tal vez. Pero fundamental para mí propia experiencia cotidiana de aceptación de mi Identidad.

Todo comenzó el instante en el que me juzgué cruelmente. Esta decisión me condujo a fabricar un mundo cruel externo a mí.
Y todo finalizó el instante en el que me di cuenta que tenía que existir otra manera – la mía me hacía infinitamente desdichada.

Y hoy viene a mí una nueva percepción.
No es un abracadabra ni un hada madrina que me envuelve en un manto de polvo mágico.
Soy yo quien encauza mis pensamientos a la fuente de esta nueva percepción.
La visión de Cristo.
La Visión que siempre ha estado en mi mente recta.

Yo elegí partir, separarme, negarme, traicionarme.
Yo elegí ser el hijo pródigo.
Y hoy elijo volver.

Elijo mirar las cosas a través de los ojos del perdón y el reflejo del amor se despliega ante mí.
En esa visión vos, yo, todos y todo este mundo somos perdonados, sanados, bienvenidos.
Bendiciones,
patricia

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