martes, 4 de noviembre de 2014

Leccion 308

LECCIÓN 308

Este instante es el único tiempo que existe.

1. El concepto que yo he forjado del tiempo impide el logro de mi objetivo. 2Si elijo ir más allá del tiempo hasta la intemporalidad, tengo que cambiar mi percepción acerca del propósito del tiempo. 3Pues su propósito no puede ser que el pasado y el futuro sean uno. 4El único intervalo en el que puedo librarme del tiempo es ahora mismo. 5Pues en este instante el perdón ha venido a libe­rarme. 6Cristo nace en el ahora, sin pasado ni futuro. 7Él ha venido a dar la bendición del presente al mundo, restaurándolo a la intemporalidad y al amor. 8Y el amor está siempre presente, aquí y ahora.
2. Gracias por este instante, Padre. 2Ahora es cuando soy redimido. 3Este instante es el momento que señalaste para la liberación de Tu Hijo y para la salvación del mundo en él.

Comentario 
de Patricia Besada

"A diferencia del presente del ego, el instante santo – el verdadero presente – se encuentra fuera del tiempo, en donde suspendemos la creencia en la realidad del sistema de pensamiento de separación del ego.
El propósito que el ego le ha asignado al tiempo es el de demostrar que el sistema de pensamiento de pecado, culpa y temor es verdad ya que el tiempo lineal no es sino su sombría proyección.
Habiendo elegido el propósito del ego como propio, nos aferramos a los pecados del pasado, especialmente deleitándonos al aferrarnos en los pecados del pasado de alguien más – aunque hubieran sido cometidos hace cinco minutos atrás, cinco meses, cinco años o cinco décadas.
Nuestra experiencia de culpa en lo que el ego denomina presente justifica nuestra creencia en el pecado y conduce a la proyección de la culpa acompañada por la creencia de un castigo futuro."

Todos los días mi agradecimiento al Dr. Wapnick.

Cuando leo sus palabras, entiendo con claridad por qué nos encanta ser desdichados, y por qué después decimos que Un Curso de Milagros es difícil.
Elijo hacer cosas para fracasar, asi tengo mi recompensa.
Mi recompensa silenciosa es la realidad del tiempo, donde yo creo existir.
Y si yo existo, la culpa, el miedo y el pecado también.

Pero hay otra manera de contemplar el tiempo.
Una mejor manera.
No hay errores en el pasado.
Mi culpabilidad de hoy no tiene sentido.
No hay nada que temer en el futuro.

Y el único momento en donde puedo saberme rescatada de la locura es ahora.
Ahora puedo elegir al Espíritu Santo y entrar en un instante, “el único intervalo donde puedo liberarme del tiempo”.
Entro en un instante santo y el perdón me libera.
Al cambiar de maestro, nace Cristo en mí.

El instante santo es en verdad la eternidad de Cristo.
Bendiciones,
Patricia Besada


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