sábado, 18 de octubre de 2014

Leccion 291


LECCIÓN 291 – 18 de Octubre

Éste es un día de sosiego y de paz.

1. Hoy la visión de Cristo contempla todo a través de mí. 2Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo. 3En su nombre acepto esta visión para mí, así como para el mundo. 4¡Cuánta hermosura contemplamos en este día! 5¡Cuánta santi­dad vemos a nuestro alrededor! 6se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es la Santidad de Dios Mismo.
2. Mi mente se aquieta hoy, para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces. 2acepto lo que procede de Ti, en lugar de lo que procede de mí. 3No sé cómo llegar hasta Ti. 4Mas Tú lo sabes perfectamente. 5Padre, guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que conduce a Ti. 6Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí.

Comentario

Escribo mis comentarios sobre esta lección al final del día (así os estará esperando en vuestro e-mail mañana1). Hoy mi día parecía ser cualquier cosa menos un día de sosiego y de paz, más bien un día de un ritmo asombroso. Iba corriendo para satisfacer las necesidades de mi cuerpo, comprando comestibles que se me habían agotado, vitaminas, cuchillas de afeitar, y otras cosas. En el fondo de mi mente tenía un librito que estaba a punto de terminar (y ya iba con retraso), un folleto sobre un cursillo que se acercaba, algunas llamadas de teléfono que tenía que hacer, un montón de correspondencia por leer y contestar. La comida a las 3:45 de la tarde y la cena a las 8:15. Mis asuntos son diferentes de los tuyos pero estoy seguro que muchos días tuyos son de estilo parecido, aunque no en contenido.

Todos tenemos las exigencias del tiempo y de las circunstancias sobre nosotros. ¿Cómo encontramos paz interior en el medio de todo esto? Esta lección habla de “la visión de Cristo” que “hoy contempla todo a través de mí” (1:1). “Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo” (1:2). La paz de la que se habla aquí viene de una perspectiva diferente, es una paz interior. En otro sitio del Curso se reconoce que cuando vivimos en este mundo estamos metidos en el “ajetreo” (T.18.VII.8:3). No es que el ajetreo cese, sino que nuestra mente puede estar en paz metidos de lleno en el ajetreo, en un “tranquilo centro” desde el que actuamos (la misma referencia).

No he hecho muy bien eso de mantener hoy ese tranquilo centro, mejor dicho, recordar que estaba ahí y que podía usarlo; más bien estaba funcionando desde la superficie de mi mente. Como resultado, me he sentido frenético. Esta lección me llama al hogar original. La visión que Cristo me ofrece es de hermosura y santidad (1:4-5). Es la vista de un mundo perdonado, cuyo perdón incluye el mío propio. Es la paz de saber que aunque olvide el papel higiénico o no escriba la carta que tengo que escribir, mi Ser no ha cambiado, Dios es mi Padre, y yo comparto la santidad de Dios Mismo.

Hoy en mi exceso de actividad había una sensación de que, en cierto modo, mi salvación dependía de recordar todo lo que tenía que comprar, o terminar todas las tareas que tenía que cumplir. ¡Qué alivio saber que estaba equivocado! Incluso en mi estudio del Curso, a veces me entra ansiedad pensando que tengo que entender todo perfectamente para encontrar mi camino al Hogar. En lugar de ello, como dice esta lección, puedo relajarme:

No sé cómo llegar hasta Ti. Mas Tú lo sabes perfectamente. Padre, guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que conduce a Ti. Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí. (2:3-6)

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