jueves, 9 de octubre de 2014

Leccion 282


LECCIÓN 282 – 9 de Octubre

Hoy no tendré miedo del amor.

1. Sólo conque pudiese comprender esto hoy, el mundo entero se salvaría. 2Pues es la decisión de abandonar la locura y de acep­tarme tal como Dios Mismo, mi Padre y mi Fuente, me creó. 3Es la resolución de no seguir dormido en sueños de muerte, mientras la verdad sigue viviendo eternamente en el júbilo del amor. 4es asimismo la resolución de reconocer al Ser que Dios creó como el Hijo que Él ama, el Cual sigue siendo mi única Identidad.
2. Padre, Tu Nombre, al igual que el mío, es Amor. 2Ésa es la verdad. 3¿Y es posible acaso cambiar la verdad dándole simplemente otro nom­bre? 4El nombre del miedo es simplemente  un error. 5Que hoy tenga miedo de la verdad.

Comentario

Ésta es otra de las docenas de afirmaciones que el Curso dice que si se aceptase sin dudas, puede ser la salvación completa. “Sólo con que pudiese comprender esto hoy, el mundo entero se salvaría” (1:1). Algunas de las otras que entran en esta categoría son: “Soy tal como Dios me creó” (L.94.1), “Las ideas no abandonan su fuente” (L.167.3:6-11), “El mundo no existe” (L.132.6.2-3), “Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe” (T.In.2), “Perdona al mundo y comprenderás que nada que Dios creó puede tener fin, y que nada que Él no haya creado es real” (M.20.5:7-10).

¿Me doy cuenta a menudo de que tengo miedo del amor? Tenemos miedo del amor con más frecuencia de lo que nos damos cuenta. Ken Wapnick ha usado una variación de este pensamiento que sugiere como respuesta mental para cuando nos damos cuenta de que nuestro ego está fastidiando otra vez: “Debo estar teniendo miedo del amor otra vez”. Hay una sensación en la que podríamos decir que el ego es el miedo al amor. Es una postura mental que rechaza al Amor como nuestra Fuente, y que se niega a reconocer el Amor en todos los que nos rodean. Cuando lo miramos así, empieza a ser más comprensible que si pudiéramos darnos cuenta de esto -no tener miedo del amor- se lograría la salvación del mundo.

El miedo al amor es locura. De todas las cosas que podríamos tener un miedo razonable, el amor no es una de ellas. Un antiguo evangelista cristiano, Charles Grandison Finney (famoso hacia 1800) escribió una vez que “El amor es la eterna voluntad de toda bondad”. Tener miedo de eso que eternamente quiere sólo nuestro bien es verdaderamente locura. Por eso, aceptar la idea de hoy “es la decisión de abandonar la locura” (1:2).

Tener miedo del Amor es tener miedo de nuestro propio Ser, que es Amor. Por lo tanto, aceptar la idea de hoy es “acep­tarme tal como Dios Mismo, mi Padre y mi Fuente, me creó” (1:2). Ciertamente tenemos miedo de reconocer que somos Amor, a nuestro ego le parece algo muy peligroso.

Tener miedo del amor es quedarse dormido y tener sueños de muerte, porque al rechazar el amor estamos rechazando lo que nos protege, nos guarda y nos da alegría. Al tener miedo del amor nos imaginamos a nosotros mismos como no amorosos, es decir, malvados y pecadores. Ante esa imagen de nosotros mismos nos imaginamos que merecemos la muerte. Para olvidar lo que somos y creer que somos otra cosa, la mente tiene que quedarse dormida. Por lo tanto, aceptar la idea de hoy es “la resolución de no seguir dormido en sueños de muerte” (1:3).

Estar decidido a no tener miedo del amor es la elección de reconocer mi Ser porque mi Ser es Amor.

No importa qué nombres nos hayamos llamado a nosotros mismos en nuestra locura, los nombres no pueden cambiar lo que somos en la verdad (2:1-3). Elegir no tener miedo del amor es recordar esto. Lo que hemos hecho al llamarnos nombres no amorosos no es un pecado:

El nombre del miedo es simplemente  un error. Que hoy no tenga miedo de la verdad. (2:4-5)

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