lunes, 6 de octubre de 2014

Leccion 279


LECCIÓN 279 – 6 de Octubre

La libertad de la creación garantiza la mía.

1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?
2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?

Comentario

Debido a que la creación es libre, yo soy libre. Debido a que nadie está aprisionado, yo no estoy aprisionado. “Ahora él es libre” (1:4). La libertad está aquí y ahora. La libertad no está en el futuro.

Cuando reconozco la libertad que les pertenece a todos, encuentro la mía propia. Al dar, yo recibo. Al amar, soy amado. Al sanar, soy sanado. Al reconocer la existencia de la perfección total, siento que yo formo parte de esa perfección y soy más consciente de ella cuando reconozco al Cristo en mis hermanos.

La lección de ayer era lo contrario de ésta: “Si estoy aprisionado, mi Padre no es libre”. Cuando aceptamos la aparente prisión en la que estamos, estamos diciendo que Dios está aprisionado. Si no veo escapatoria, entonces Dios tampoco la tiene. Aquí de nuevo se ve claro que:

Tal como veo a mi hermano, así me veo a mí mismo. Tal como me veo a mí mismo, así veo a Dios.

La sencillez de esta lección es sorprendente. Todo viene a lo mismo.

¿Por qué algunas personas tienen miedo de Dios? ¿Por qué la idea, incluso la palabra, les asusta? Es porque ven a Dios como se ven a sí mismos, siempre es así. Si me veo a mí mismo amenazador, así veo a Dios. Si me veo a mí mismo débil e incompetente, así veo a Dios. Huyo de mis propios ídolos, no de la Verdad.  

Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan. (1:2)

Podemos entender que podemos estar perfectamente libres, libres en casa en la cama, y en nuestro sueño soñar con la prisión. Eso describe exactamente nuestra experiencia en este mundo. Ya somos libres, pero estamos soñando que estamos aprisionados. Para el Curso, la salvación es volverse consciente de estar soñando, y que la libertad que pensamos que nos falta ya es nuestra. Nos damos cuenta de ello al reconocerlo en otros.

¿Por qué estamos aparentemente aprisionados? ¿En qué consisten nuestras cadenas? ¿No son cadenas de culpa? “El Espíritu Santo sabe que la salvación es escapar de la culpabilidad” (T.14.III.13:4). Ver a mi hermano libre es verle sin culpa; en otras palabras, perdonarle. Así es como se escapa de la culpa: cuando me doy cuenta de que la creación está libre de culpa, que todo el mundo es inocente, y reconozco que yo también. Funciona así porque lo que veo como el mundo es una proyección de mi propio juicio acerca de mí mismo. El mundo que ves no es sino un juicio con respecto a ti mismo” (T.20.III.5:2). Al quitarlos juicios y la culpa del mundo, la estoy quitando de mí mismo porque lo que veo es sólo un reflejo de cómo me veo a mí mismo.

La libertad de la creación garantiza la mía.

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