jueves, 31 de julio de 2014

Leccion 212


LECCIÓN 212 – 31 de Julio

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

2Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilu­siones del mundo. 3Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad. 4Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como propio.

5No soy un cuerpo. 6Soy libre.
7Pues aún soy tal como Dios me creó.

Comentario

¿Cuál es la función que Dios tiene para mí? La Lección 192, que repasamos hoy, me dijo: “El perdón es tu función aquí”. Necesito que se me recuerde eso. Mi función no es una profesión determinada o una ocupación. El contenido es lo que importa, la forma se irá amoldando a ese contenido, basado en las circunstancias de mi vida. El contenido es el perdón. Si me pregunto cuál debería ser mi ocupación, o qué dirección debería tomar mi vida, me haré esta pregunta: ¿Cómo puedo expresar mejor el perdón en mi vida en este momento? O mejor aún, le haré esa pregunta al Espíritu Santo.

Una “ocupación” es lo que ocupa la mayor parte de mi vida. ¿Cómo puedo ocupar la mayor parte de mi vida con el perdón? ¿En qué forma? ¿Cómo puedo ser más útil para contemplar las ilusiones y verlas desaparecer? ¿Cómo puedo ser más útil para ayudarme a mí mismo y a los demás a abandonar toda culpa? ¿Cómo puedo reflejar mejor el amor en este mundo?

Yo trabajo como escritor (tú probablemente trabajas en algo diferente, rellénalo como te parezca). Pero esa ocupación no es mi función, es sólo un medio de expresar mi función, que es el perdón: la misma función que Dios nos ha dado a todos nosotros. La forma -la ocupación- puede cambiar o desaparecer; pero mi función sigue siendo la misma. Hace unos años yo trabajaba de asesor de informática porque, en aquel momento, yo sentía que era el mejor medio de llevar a cabo mi función. Luego la forma cambió, pero no el contenido.

Que no busque ninguna función en la forma. Que busque siempre el contenido. El contenido del perdón, de reflejar amor en este mundo y de liberar de la culpa es lo que me liberará de las ilusiones. Por eso, todo lo que busco, y todo lo que reclamo como mío, es la función que Dios me dio (el contenido), y no una ocupación o trabajo o situación.

No soy un cuerpo (forma). Soy libre. Lo que yo soy no tiene ninguna forma y, por lo tanto, no estoy atado a ninguna forma ni limitado por ella.
  

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