miércoles, 23 de julio de 2014

Leccion 204


LECCIÓN 204 – 23 de Julio

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (184) El Nombre de Dios es mi herencia.

2El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas, y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

Comentario

Si llevo el Nombre de Dios, soy Su Hijo. Tengo la herencia de la familia de Dios, ¡y qué herencia! No soy hijo de moléculas de ADN al azar. No soy el resultado de la supervivencia de los más aptos en una batalla feroz por dominar en la vida. No soy el resultado de mi familia humana, de mi educación, de mis estudios, de mis fracasos, ni de mi civilización. Lo que soy lo he heredado de Dios Mismo.

Como Hijo de Dios, “no soy esclavo del tiempo” (1:2). No estoy limitado al corto tiempo de la vida de mi cuerpo en la tierra. No necesito muchos años de progreso para alcanzar mi herencia, ya es mía ahora. Tampoco soy el resultado de mi pasado. No tengo que temer al futuro. Estoy libre de todas las limitaciones que el tiempo pueda intentar imponerme.

“No estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas” (1:2). Las leyes del tiempo, del espacio, de la economía, de la salud y de la nutrición, no me gobierna ninguna ley que piense que es fija y que no puede evitarse aquí. Soy Hijo de Dios. Soy espíritu. Soy “eternamente uno con Él” (1:2).  

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