sábado, 10 de mayo de 2014

Leccion 130

Leccion 130, Un Curso de Milagros
LECCIÓN 130 – 10 de Mayo

Es imposible ver dos mundos.

1. La percepción es congruente 2Lo que ves refleja lo que pien­sas. 3Y lo que piensas no es sino un reflejo de lo que quieres ver. 4Tus valores determinan esto, pues no puedes sino desear ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe realmente. 5Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya confe­rido valor. 6nadie puede dejar de ver lo que cree desear.
2. Sin embargo, ¿quién puede odiar y al mismo tiempo amar? 2¿Quién puede anhelar aquello que él no desea que sea real? 3¿Quién puede elegir ver un mundo del que tiene miedo? 4El miedo no puede sino cegar, pues ésta es su arma: que no puedesver aquello que temes ver. 5El amor y la percepción, por lo tanto, van de la mano, pero el miedo oculta en las tinieblas lo que se encuentra ahí.
3. ¿Qué puede, entonces, proyectar el miedo sobre el mundo? 2¿Qué puede verse en las tinieblas que sea real? 3La verdad se ve eclipsada por el miedo, y el resto es todo imaginado. 4Mas ¿qué puede ser real en las ciegas imaginaciones nacidas del pánico? 5¿Qué es lo que quieres para que sea esto lo que se te muestra? 6¿Qué ibas querer conservar de un sueño así?
4. El miedo ha dado lugar a todo lo que crees ver: 2a toda separa­ción, a todas las distinciones y a la multitud de diferencias que crees que configuran el mundo. 3Ninguna de estas cosas existe. 4El enemigo del amor las inventó. 5Mas el amor no puede tener enemigos, de modo que no tienen fundamento, existencia o con­secuencia alguna. 6Se les puede atribuir valor, pero siguen siendo irreales. 7Se puede ir en pos de ellas, mas no se pueden hallar. 8Hoy no iremos en su busca ni desperdiciaremos el día buscando lo que no se puede hallar.
5. Es imposible ver dos mundos que no tienen nada en común. 2Si vas en pos de uno, el otro desaparece. 3Sólo uno de ellos puede permanecer. 4Ambos constituyen la gama de alternativas que tie­nes ante ti, más allá de la cual no hay nada que puedas elegir. 5Lo real y lo irreal son las únicas alternativas entre las que puedes elegir. 6No hay ninguna otra.
6. Hoy intentaremos no transigir allí dónde es imposible hacerlo. 2El mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente abarcador corno lo  es su opuesto: 3Lo que deseamos aprender hoy es algo más que la simple lección de que no puedes ver dos mundos. 4Esta lección enseña también que el mundo que ves es completamente congruente desde el punto de vista desde el que lo contemplas. 5Es un sólo bloque porque pro­cede de una sola emoción, y su origen se ve reflejado en todo lo que ves.
7. En seis ocasiones hoy, llenos de gratitud, dedicaremos gustosa­mente cinco minutos al pensamiento que pone fin a toda transi­gencia y a toda duda, y las transcenderemos todas como si de una sola se tratase. 2No haremos miles de distinciones sin sentido, ni intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad cuando consagremos nuestras mentes a hallar sólo lo que es real.
8. Comienza tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te con­ceda una fortaleza superior a la tuya, y reconociendo qué es lo que persigues. 2No deseas más ilusiones. 3te preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los vanos tesoros de este mundo. 4Esperas la ayuda de Dios, según dices:

5Es imposible ver dos mundos.
6Permítaseme aceptar la fortaleza que Dios me ofrece y no ver valor alguno en este mundo, para así poder hallar mi libertad y mi salvación.

9. Dios estará allí, 2pues habrás invocado el formidable e infalible Poder que, lleno de gratitud, dará este gigantesco paso contigo. 3No dejarás de advertir Su agradecimiento expresado en una per­cepción tangible y verdadera. 4No dudarás de lo que contemples, pues aunque se trate de una percepción, no se trata de una de la que tus ojos por sí solos hayan visto jamás. 5sabrás que la forta­leza de Dios te respaldó cuando tomaste esta decisión.
10. Rechaza hoy de inmediato cualquier tentación que se presente, recordando simplemente la gama de tus alternativas. 2Pues lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal lo real, lo falso o lo verdadero. 3La percepción es congruente con tu elección, y según elijas, expe­rimentarás el Cielo o el infierno.
11. Acepta una pequeña parte del infierno como real, y habrás con­denado tus ojos y maldecido tu vista, y lo que contemples será ciertamente el infierno. 2No obstante, la liberación que te ofrece el Cielo sigue estando a tu alcance como una de las alternativas que puedes elegir para que ocupe el lugar de todo lo que el infierno quiere mostrarte. 3Lo único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno, sea cual sea la forma que adopte, es esto:

4Es imposible ver dos mundos.
5Lo único que deseo es mi libertad y mi salvación, y esto no forma parte de lo que quiero.

Comentario

La lección de hoy no admite tratos en absoluto. Los dos primeros párrafos explican la postura del Curso acerca de la percepción con total claridad, como en los tres libros. Lo que valoramos es lo que queremos ver, lo que queremos ver determina nuestro modo de pensar, y lo que vemos refleja lo que pensamos. “Nadie puede dejar de ver lo que cree desear” (1:6). O, como se afirma brevemente dos veces en el Texto: “La proyección da lugar a la percepción” (T.13.V.3:5; T.21.In.1:1).

Además, puesto que no podemos odiar y amar al mismo tiempo, no podemos proyectar dos mundos completamente opuestos al mismo tiempo. Proyectamos el mundo del miedo o el mundo del amor. Y “el mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente abarcador como lo  es su opuesto” (6:2). En otras palabras, el mundo que vemos demuestra que nuestra mente ha hecho la elección del miedo que lo abarca todo. “El miedo ha dado lugar a todo lo que crees ver” (4:1).

Como ya he dicho, en esto no hay posibilidad de tratos. No permite que ninguna parte de este mundo quede fuera de la categoría de “proyección del miedo”. El mundo que vemos es “completamente congruente desde el punto de vista desde el que lo contemplas. Es un sólo bloque porque pro­cede de una sola emoción, y su origen se ve reflejado en todo lo que ves” (6:4-5).

Si tratamos de dejar fuera de este cuadro una parte del mundo, afirmando que “seguramente esta parte es buena”, estamos intentando “aceptar una pequeña parte del infierno como real” (11:1). Y garantiza que todo el cuadro será “ciertamente el infierno” (11:1).

Por otra parte, el Curso no intenta provocar ningún rechazo al mundo. Nos dice que sólo la parte que contemplamos con amor es real (ver T.12.VI.3:2-3). Por lo tanto, nos pide amarlo a todo ello por igual, y de este modo “haz que el mundo real sea real para ti” (T.12.VI.3:6). Nuestros intentos de rescatar “partes” del mundo como reales, están equivocados porque separan y hacen que ciertas partes sean especiales, más merecedoras de amor que el resto.

Tal como lo vemos, a través de los ojos del miedo, el mundo no tiene ningún valor en absoluto. Aceptemos la Fortaleza de Dios para “no ver valor alguno en este mundo” (8:6). Si de verdad lo queremos, veremos otro mundo con la visión que “no se trata de una de la que tus ojos por sí solos hayan visto jamás” (9:4). “Cuando lo único que desees sea amor, no verás nada más” (T.12.VII.8:1).

Para ser un poco más prácticos durante un momento, he descubierto que las palabras finales de la lección son enormemente útiles ante problemas de todo tipo: “Esto no forma parte de lo que quiero” (11:5). Si veo únicamente lo que quiero ver, y estoy viendo algo que me angustia, que afirme mi elección de cambiar mi mente: “Yo ya no quiero más esto”. Aunque mi aplicación de esto no es muy constante, he visto que esta afirmación hace que desaparezca en una relación la separación. He visto hacer desaparecer la sensación de pobreza. He visto cambiar a mi cuerpo, y darle una energía que pensaba que había perdido. He visto darle la vuelta a enfermedades próximas. Os la recomiendo muchísimo a todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario