martes, 29 de abril de 2014

Leccion 119

Leccion 119, Un Curso de Milagros
LECCIÓN 119 – 29 de Abril

Para los repasos de mañana y noche:

1. (107) La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

2Me equivoco al pensar que hay algo que pueda hacerme daño.
3Soy el Hijo de Dios, Cuyo Ser des­cansa a salvo en la Mente de Dios.

2. (108) Dar y recibir son en verdad lo mismo.
2Hoy lo perdonaré todo, para así poder aprender a aceptar la verdad acerca de mí, y llegar a reconocer mi impecabilidad.

3. A la hora en punto:
2La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

3Media hora más tarde:
4Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Comentario

La primera idea habla de la corrección del error. Las dos frases explicativas que la siguen hablan de un nivel muy elevado, que definen el “error” como cualquier pensamiento de que algo pueda hacerme daño. Lo que soy es espíritu. El espíritu es eterno y no puede cambiar, creado por Dios a Su semejanza. Según la definición del Curso, lo que puede sufrir o ser dañado no es real. Eso incluye nuestro cuerpo, nuestra mente que puede ser herida, todo lo que vemos en el universo físico; todo ello tiene un final. La Introducción al Texto dice: “Nada real puede ser amenazado” (T.In.2:2). Lo que estoy aprendiendo es que mi ser no puede ser amenazado, la eterna seguridad de mi Ser que descansa en la Mente de Dios.

Estamos pasando por un suave y continuo proceso de desengancharnos de nuestra identificación con lo pasajero. Lo que somos en verdad no muere. Hemos soñado un sueño, y tontamente hemos creído que nosotros somos el sueño. No somos el sueño, somos el soñador (el Texto habla largo y tendido de esto en el Capítulo 27, secciones VII y VIII). El Espíritu Santo nos alivia por medio de una fase de transformación, cambiando nuestro sueño aterrador en un sueño feliz, para que podamos despertar suavemente y alegremente, nunca más asustados por los terrores de la noche.

¿Cómo vamos a cambiar nuestro sueño? Es un salto demasiado grande para pasar de un estado donde el dolor, el sufrimiento y la muerte son realidades para nosotros, a una consciencia de nuestra naturaleza eterna. Por eso la segunda idea habla de los medios con los que podemos empezar a cambiar dulcemente al sueño feliz: el perdón. Llegamos a reconocer nuestra inocencia, y de este modo nuestro Ser, al perdonar todo a nuestro alrededor. Tenemos que aprender a aceptar la verdad acerca de nosotros, y lo hacemos al aprender a mirar más allá del error en otros, hasta que empezamos a darnos cuenta de que lo que hay debajo de los errores de otros es Algo que compartimos con ellos. Nos encontramos a nosotros mismos en nuestros hermanos y hermanas por medio del perdón. Lo que hemos aprendido a dar a otros se nos ha dado a nosotros, todo el tiempo. Despertamos al despertar a otros. Enseñamos paz para aprenderla. En la bondad y misericordia hacia otros, entramos en el corazón bondadoso y compasivo de Dios.

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