martes, 15 de abril de 2014

La ofrenda de las Azucenas


"Hazle a tu hermano la ofrenda de las azucenas, no la de una corona de espinas; el regalo del amor, no el "regalo" del miedo. 
Te encuentras a su lado, con espinas en una mano y azucenas en la 
otra, indeciso con respecto a cuál le vas a dar. Únete al Espíritu Santo ahora, deshazte de las espinas y, en su lugar, ofrécele las azucenas.No le obstruyas el paso con clavos y espinas cuando 
su redención está tan cerca. Deja, en cambio, que la blancura de tu radiante ofrenda de azucenas lo acelere en su camino hacia la resurrección. Éste es el regalo que le haces a él y que te haces a ti 
mismo: el veredicto acerca del Hijo de Dios por lo que él es.
No te olvides de que es a tu salvador a quien le ofreces el regalo. Ofrécele espinas y te crucificas a ti mismo. Ofrécele azucenas y es a ti mismo a quien liberas. En el perdón que le concedes ...,
reside su liberación y tu redención junto con él." (Un Curso de Milagros, Capítulo 20)

No hay comentarios:

Publicar un comentario