sábado, 22 de febrero de 2014

Leccion 53, Un Curso de Milagros

LECCIÓN 53


Hoy repasaremos lo siguiente:

1. (11) Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado.

2Dado que los pensamientos de que soy consciente no significan nada, el mundo que los refleja no puede tener significado. 3Lo que da lugar a este mundo es algo demente, como lo es también el resultado de ello. 4La realidad no es demente, y yo tengo pen­samientos reales así como dementes. 5Por lo tanto, puedo ver un mundo real, si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver.

2. (12) Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene signi­ficado.

2Los pensamientos dementes perturban. 3Dan lugar a un mundo en el que no hay orden de ninguna clase. 4Sólo el caos puede regir en un mundo que representa una manera de pensar caótica, y el caos es la ausencia total de leyes. 5No puedo vivir en paz en un mundo así. 6Estoy agradecido de que este mundo no sea real, y de que no necesito verlo en absoluto, a menos que yo mismo elija otorgarle valor. 7Elijo no otorgarle valor a lo que es comple­tamente demente y no tiene significado.

3. (13) Un mundo sin significado engendra temor.

2Lo que es totalmente demente engendra temor porque no se puede contar con ello en absoluto, ni da pie a que se le tenga confianza. 3En la demencia no hay nada en lo que se pueda con­fiar. 4No ofrece seguridad ni esperanza. 5Pero un mundo así no es real. 6Le he conferido la ilusión de realidad y he sufrido por haber creído en él. 7Elijo ahora dejar de creer en él y depositar mi con­fianza en la realidad. 8Al elegir esto, me escaparé de todos los efectos del mundo del miedo porque estaré reconociendo que no existe.

4. (14) Dios no creó un mundo sin significado.

2¿Cómo puede ser que exista un mundo sin significado si Dios no lo creó? 3Él es la Fuente de todo significado y todo lo que es real está en Su Mente. 4Está en mi mente también porque Él lo creó conmigo. 5¿Por qué he de seguir sufriendo por los efectos de mis pensamientos dementes cuando la perfección de la creación es mi hogar? 6Quiero recordar el poder de mi decisión y reconocer mi verdadera morada.

5. (15) Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabri­cado.

2Todo lo que veo refleja mis pensamientos. 3Son mis pensamientos los que me dicen dónde estoy y lo que soy. 4El hecho de que vea un mundo en el que hay sufrimiento, en el que se puedan experi­mentar pérdidas y en el que se pueda morir, me muestra que lo único que estoy viendo es la representación de mis pensamientos dementes, y que no estoy permitiendo que mis pensamientos rea­les viertan su benéfica luz sobre lo que veo. 5No obstante, el camino de Dios es seguro. 6Las imágenes que he fabricado no pue­den prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan. 7Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros dioses a Él.

Instrucciones para la práctica

Propósito: Repasar las lecciones y así dejar que se adentren en un nivel más profundo. También, ver la relación entre ellas y lo entrelazado que está el sistema de pensamiento al que se te está llevando.

Ejercicios: Tan a menudo como puedas (sugerencia: cada hora, a la hora en punto), durante al menos dos minutos.
  • Solo y en un lugar tranquilo, lee una de las cinco lecciones y los comentarios relacionados. Fíjate en que los comentarios como si fueran tus propios pensamientos sobre la idea. Intenta imaginarte que son tus propias palabras. Te ayudará introducir tu nombre  a menudo. Esto te preparará para la fase siguiente, en la que tú mismo produces pensamientos semejantes.
  • Cierra los ojos y piensa en la idea y en los comentarios. Concretamente piensa en la idea central del párrafo del comentario. Reflexiona sobre ella. Deja que surjan pensamientos relacionados (utilizando el entrenamiento que has recibido en esa práctica). Si tu mente se distrae, repite la idea y luego vuelve a reflexionar sobre ella. Éste es el mismo ejercicio básico de la Lección 50, en el que activamente piensas sobre las ideas para dejar que se adentren más profundamente en tu mente.

Observaciones:
  • Al comienzo y al final del día lee las cinco lecciones.
  • A partir de entonces, haz una lección por sesión de práctica, el orden no importa.
  • Haz cada lección por lo menos una vez.
  • Cumplido eso, concéntrate en una lección determinada si es la que más te atrae.

Comentario

La lección de hoy tiene un impacto enorme para mí. En cada uno de los cortos párrafos del repaso hay frases que me transmiten el impresionante poder de mi mente: su poder para elegir los pensamientos, y de ese modo elegir el mundo que ve.

“Yo tengo pensamientos reales así como dementes. Por lo tanto, puedo ver un mundo real si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver”. (1:4-5)

“Estoy agradecido de que este mundo no sea real, y de que no necesito verlo en absoluto, a menos que yo mismo elija otorgarle valor. Elijo no otorgarle valor a lo que es completamente demente y no tiene significado”. (2:6-7)

“Elijo ahora dejar de creer en él y depositar mi confianza en la realidad”. (3:7-8)

“Quiero recordar el poder de mi decisión y reconocer mi verdadera morada”. (4:6)

 “Las imágenes que he fabricado no pueden prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan. Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros dioses a Él”. (5:6-7)

Si recuerdo el poder de mi decisión, puedo elegir no valorar lo que es demente, puedo elegir retirarle mi creencia. No tengo que aceptar que las imágenes que he fabricado tienen poder para vencer a la Voluntad de Dios. No tengo que hacer dioses de ellas. Puedo recurrir a mis pensamientos reales y dejar que me guíen a la visión. Las palabras “elegir” y “decisión” y “voluntad” resuenan a través de estos párrafos. ¡Qué poder se le ha dado a mi mente!

Una vez grabé estas diez lecciones de repaso en una cinta (casete), ocupan menos de 30 minutos, leídas despacio. Grabarlas tuvo un impacto enorme en mí, y oír la cinta varias docenas de veces tuvo todavía un impacto mayor. Estos 50 párrafos cortos son una extraordinaria visión global del sistema de pensamiento del Curso. Y mientras las leía en voz alta, descubrí que yo ponía un profundo sentimiento en frases como “No puedo vivir en paz en un mundo así. Estoy agradecido de que este mundo no sea real. Elijo no otorgarle valor a lo que es completamente demente y no tiene significado” (2:5-7). Cada vez que llegaba a una línea que decía: “Elijo no” o “Elijo”, era como si algo dentro de mí estuviese cambiando. Sentí una determinación cada vez mayor, y una sensación de que Dios me estaba permitiendo elegir lo que mi mente quería pensar y lo que mi percepción quería ver. Intenta leer la lección de hoy en voz alta y observar cómo la sientes.   

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