viernes, 31 de enero de 2014

Leccion 31, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 31

No soy víctima del mundo que veo.

1. La idea de hoy es la introducción a tu declaración de emanci­pación. 2Una vez más, la idea debe aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como al que ves dentro. 3Al aplicar la idea de hoy lo haremos de una manera que se utilizará cada vez más, con ciertas modificaciones que ya se irán indicando. 4En general, esta manera de practicar comprende dos aspectos: uno en el que apli­cas la idea de manera más prolongada, y otro en el que haces frecuentes aplicaciones de la idea en el transcurso del día.
2. La idea de hoy requiere dos sesiones de práctica más largas que de costumbre, una por la mañana y otra por la noche. 2Se reco­miendan de tres a cinco minutos para cada una de ellas. 3Durante ese intervalo, mira lentamente a tu alrededor mientras repites la idea dos o tres veces. 4Luego cierra los ojos y aplica la idea tu mundo interno. 5Te liberarás de ambos al mismo tiempo, pues el interno es la causa del externo.
3. Mientras exploras tu mundo interno permite simplemente que cualquier pensamiento que cruce tu mente llegue hasta tu con­ciencia, obsérvalo por un instante, y luego reemplázalo con el siguiente. 2Trata de no establecer ninguna jerarquía entre ellos. 3Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. 4No te detengas en ninguno en particular, sino trata de mantener un ritmo uniforme y calmado, sin ningún marcado interés por tu parte. 5Mientras estés sentado observando tus pensamientos serenamente, repite la idea de hoy en tu interior tan a menudo como quieras, mas sin ninguna sensación de premura.
4. Repítela además tan frecuentemente como puedas en el trans­curso del día. 2Recuerda que al hacerlo estás haciendo una decla­ración de independencia en nombre de tu propia libertad. 3Y en tu libertad radica la libertad del mundo.
5. La idea de hoy es también especialmente útil como respuesta a cualquier tipo de tentación que pueda presentarse. 2Es una decla­ración de que no vas a sucumbir a ella, aprisionándote así a ti mismo.

"COMENTARIOS A LAS LECCIONES" de Robert Perry y Ally Watson
Instrucciones para la práctica

Propósito: Empezar a declarar tu liberación.

Ejercicios más largos: 2 veces, mañana y noche, duración de tres a cinco minutos.
  • Repite la idea dos o tres veces mientras miras lentamente a tu alrededor.
  • Luego cierra los ojos y aplica la idea a tu mundo interior, el nivel de la causa. Deja que se presente cualquier pensamiento que quiera surgir, obsérvalo, y permite que se marche. Como con la Lección 10, es importante que permanezcas desapegado de tu corriente de pensamientos. Intenta verlos como un desfile extraño de objetos sin significado y desorganizados, o como una serie de hojas flotando por un río. Deja que el río siga moviéndose, no lo pares para pensar en un pensamiento concreto. Mientras lo observas moviéndose, repite la idea tan a menudo como quieras, sin prisa.

Recordatorios frecuentes: Tan a menudo como puedas (se sugiere varias veces por hora).
   Repite la idea. Mientras lo haces, conscientemente recuerda que estás declarando tu liberación de toda causa externa, y liberando a otras mentes en el proceso. Intenta repetirla con ese ánimo, te llevará cinco segundos.

Respuesta a la tentación: Cuando sientas que estás siendo víctima de algo del mundo.
   Repite la idea. Sacarás más de ella si lo dices como una declaración de que te niegas a ser esclavo de acontecimientos externos y de las reacciones de tu ego.

Observaciones: La lección de hoy marca un progreso importante. La práctica diaria empieza ahora a marcar dos niveles: los períodos de práctica más largos, que se harán generalmente por la mañana y por la noche; y los más cortos, prácticas frecuentes durante el día (esto incluye los recordatorios frecuentes y la respuesta a la tentación). Éste es un paso importante hacia una estructura final que consta de cuatro partes: periodos de práctica de la mañana y de la noche,  recordatorios cada hora, recordatorios frecuentes, y respuesta a la tentación.

Comentario

Como ya te habrás dado cuenta al leer la lección de hoy, no hay mucho pensamiento metafísico en ella. De hecho no hay nada, excepto en el pensamiento que lo encabeza. El resto de la lección son instrucciones de práctica. Así que mis comentarios seguirán la misma línea.

Sin embargo, el título de la lección es completo en sí mismo. Si piensas en ello, es sorprendente en cuántas maneras diferentes nos vemos a nosotros mismos como víctimas del mundo. Vamos por la vida sintiéndonos víctimas: del tiempo, del pelmazo que te interrumpe el tráfico o que te quita el aparcamiento que buscas, del disco del ordenador cuando pierde tu archivo, de tu compañero de piso que te deja sin agua caliente justo antes de ducharte, del servicio lento del restaurante, del tráfico que te retrasa para una cita. Por supuesto, luego están las personas que a propósito y con mala intención te aterrorizan en la ciudad (o quizá en tu casa).

Afirmar “No soy víctima del mundo que veo” es liberador y poderoso. Es asombroso cómo estas simples palabras pueden hacer desaparecer los sentimientos de debilidad e impotencia. ¡Pruébalo! Te gustará.

Aunque parezca mentira, también nos sentimos víctimas de enemigos invisibles, ¡incluso de nuestros propios pensamientos! ¿Has tenido alguna vez un ataque de ansiedad? ¿Has sentido que Hacienda te saca los ojos? ¿Te has sentido víctima de un “sistema” injusto? ¿Acosado por las dudas  de ti mismo? El mundo exterior no te ataca más que tu mundo interior. “Te liberarás de ambos al mismo tiempo pues el interno es la causa del externo” (2:5).

Esta lección introduce lo que será el plan general de la práctica básica de la mayor parte del Libro de Ejercicios, y para la práctica de continuación de los graduados del Libro de Ejercicios:

1.      Dos periodos largos de práctica, por la mañana y por la noche, en los que aplicas la idea del día sobre una base sostenida.
2.      Repeticiones frecuentes a lo largo del día, tan a menudo como puedas (un estudio de otras referencias a esto indican 4 o 5 veces por hora).
3.      Usar la idea como “respuesta a la tentación” siempre que surja.

La única práctica del Libro de Ejercicios que no aparece en esta lección son los periodos de práctica más corta, a las horas en punto y cada media hora. Esta práctica aparece más tarde en el Libro de Ejercicios, para formar un hábito de práctica basado en la estructura del reloj, y luego cuando ya se ha establecido la práctica (supuestamente), se deja este tipo de práctica. Los tres elementos que se presentan aquí, en la Lección 31, se mantienen en las recomendaciones para la práctica después de haber acabado el Libro de Ejercicios (según se indica en el Manual para el Maestro, sección 16: ¿Cómo Debe Pasar el Día el Maestro de Dios?).

Asegúrate de hacer esos periodos más largos de práctica, de tres a cinco minutos, por la mañana y por la noche. No puedes tocar el piano saltándote la mitad de las notas, así que tampoco te saltes estos periodos más largos. A partir de aquí la práctica del Libro de Ejercicios se va a intensificar; tal como me pasa a mí, estoy seguro de que encontrarás más difícil mantener y llevar la práctica según se indica. Recuerda:

Se te pide únicamente que apliques las ideas tal como se te indique. No se te pide que las juzgues. Se te pide únicamente que las uses. Es usándolas como cobrarán sentido para ti, y lo que te demostrará que son verdad.  (L.In.8:3-6)

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