sábado, 21 de diciembre de 2013

Leccion 355, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 355

La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?

1. ¿Por qué debo esperar, Padre mío, para recibir la dicha que Tú me prometiste? 2Pues Tú mantendrás Tu Palabra, que le diste a Tu Hijo en el exilio. 3Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. 5Está muy cerca. 6No es necesario que espere ni un instante más para estar en paz para siempre. 7Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. 8Tu Hijo quiere ser él mismo, y reconocerte como su Padre y Creador, así como su Amor.

Comentario

Aquí, “la Palabra de Dios” para mí, me está hablando de lo que Jesús en el Curso me dice acerca de mi Identidad. Es la verdad de lo que yo soy.

Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. Tu Hijo quiere ser él mismo, y reconocerte como su Padre y Creador, así como su Amor. (1:7-8)

Un conferenciante cristiano que me inspiró hace años, Ian Thomas, solía decir que el propósito del hombre, mi propósito como individuo, es ser “el vehículo humano para el contenido divino”. Por eso es por lo que estoy aquí. Cristo quiere ser Él Mismo en mí, en la forma de mí. No tengo otra razón para estar aquí, aunque el ego piensa que estoy aquí para olvidar a Dios.

El Curso nos enseña que el ego inventó el mundo y el cuerpo como un ataque contra Dios. El ego quiere usar el mundo para olvidar a Dios. El Espíritu Santo quiere usarlo como un medio para recordar a Dios. No hay propósito en nada excepto en uno de esos dos.

Estoy aquí, hoy como siempre, para reflejar el Amor de Dios. Estoy aquí para ver la inocencia. Estoy aquí para “ver a todos como hermanos, y percibir todas las cosas como buenas y bondadosas” (L.pII.14.3:4). Estoy aquí para bendecir a mis hermanos y pedirles que compartan mi paz y dicha.

¿Por qué no aceptarla hoy? (Título de la lección). ¿Por qué esperar? Éstas son las preguntas que hace la lección.

Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. Está muy cerca. No es necesario que espere ni un instante más para estar en paz para siempre. (1:3-6)

No hay respuesta a por qué esperamos, porque no hay razones para esperar. Ni nunca ha habido una razón. Todo lo que hay que hacer en respuesta es dejar que se suelte el aprisionamiento en nuestro corazón, para acabar con la resistencia a la extensión del Amor, y abrir nuestro corazón completamente a toda cosa viviente. Permitirnos a nosotros mismos ser Amor, permitir que el Amor esté en nosotros. Para abandonar la creencia de que somos algo distinto al Amor.

La resistencia que parece tan grande, como una muralla de piedra, no es nada más que una nube, incapaz de parar una pluma. Sólo mi creencia en la imposibilidad de atravesarla la convierte en una barrera, como un elefante atado a una pequeña estaca en el suelo, que cree que no se puede mover porque ha sido entrenado a pensar que está encadenado a un árbol. Pensamos que no tenemos amor, pensamos que somos malvados. Pensamos que el ego se interpone como un muro de granito entre nosotros y Dios, que Le mantiene afuera.

El ego es una nube. No podría detener ni a una pelota. No tiene ninguna fuerza para resistirse al Amor de Dios, no puede resistirse ni se resistirá. El Amor de Dios espera al final del tiempo, habiendo ganado ya. ¡Oh, corazón mío, ábrete a ese Amor hoy! Recíbelo, dalo. Recíbelo al darlo, y dalo al recibirlo. Contémplalo por todas partes pues está en todas partes, en todos.

4 comentarios:

  1. "No hay respuesta a por qué esperamos, porque no hay razones para esperar. Ni nunca ha habido una razón. Todo lo que hay que hacer en respuesta es dejar que se suelte el aprisionamiento en nuestro corazón, para acabar con la resistencia a la extensión del Amor, y abrir nuestro corazón completamente a toda cosa viviente. Permitirnos a nosotros mismos ser Amor, permitir que el Amor esté en nosotros. Para abandonar la creencia de que somos algo distinto al Amor." Esto es genial, y muchomuchos hemos sentido eso....pero aún así nos da miedo
    Vemos ese acto de soltar como algo igual a morir...

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