viernes, 20 de diciembre de 2013

Leccion 354, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 354

Cristo y yo nos encontramos unidos en paz y seguros de nuestro propósito. Su Creador reside en Él, tal como Él reside en mí.


1. Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya. 2No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. 3No tengo otro propósito que el Suyo. 4Y Él es como Su Padre. 5Por lo tanto, no puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. 6Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo creaste? 7¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?

Comentario

Esta lección expresa la consciencia de mi igualdad con Cristo. El Creador está en Cristo y también en mí, Dios está en mí ya que está en Cristo. Exactamente igual. “No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí” (1:2).El Curso nos está llevando a esta consciencia de igualdad. Todo nuestro estudio del Curso, nuestra práctica del Libro de Ejercicios, y que apliquemos el perdón en todas nuestras relaciones, nos está llevando a esta consciencia final: “No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí”. “¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?” (1:7).

Cuando llegamos a estas lecciones finales, podemos sentirnos como si en algún momento a lo largo del Curso, nos hubiera pasado de largo. Como si en algún momento hubiésemos perdido el barco o, más probablemente, como si nos hubiésemos bajado del barco y quedado atrás. Sé que a veces me he sentido así, también sé que si continúo practicando lo que el Curso me ha enseñado, eso no será siempre así. Un día la comprensión de que no tengo otro ser que el Cristo que vive en mí resonará en mi mente sin ninguna resistencia ni duda.

Creo profundamente que estas palabras son verdad, pero soy consciente de que hay una parte de mi mente que todavía no lo cree. Mi experiencia todavía no se ha puesto a la altura de mi comprensión. Mi mente todavía cree que no soy idéntico a Cristo, y por eso experimento lo que creo, y lo que siento es partes de mí mismo que parecen ser diferentes de este Ser perfecto, Que es completamente igual a Su Padre.

¿Significa esto que el Curso ha fracasado o que yo le he fallado al Curso? No, no lo creo. En el Epílogo que sigue a la Lección 365, Jesús habla de que el Espíritu Santo será nuestro “Guía en toda dificultad o dolor que consideréis real” (L.Ep.4:1). Por eso espera que todo el que ha acabado el Libro de Ejercicios, todavía tendrá dificultades y, a veces, todavía pensará equivocadamente que el dolor es real. Él dice aquí: “Sean cuales sean tus problemas ten por seguro que Él tiene la solución y que gusto­samente te la dará sólo con que te dirijas a Él y se la pidas” (L.Ep.1:5). Incluso después de todo esto, todavía tendremos dificultades. “Este curso es un comienzo, no un final” (L.Ep.1:1). El Texto y el Libro de Ejercicios están pensados, no para llevarnos al final de nuestro viaje, sino para entrenarnos en el camino apropiado para el viaje, para desarrollar hábitos adecuados de práctica espiritual. Nos presentan a nuestro Maestro y nos enseñan la costumbre de escucharle. Eso es todo, y eso es suficiente.

Y sin embargo estas últimas lecciones ponen palabras en nuestras bocas y nos hacen hablar como si ya hubiésemos llegado. Piensa en ellas como anticipos de cómo será tu mente cuando hayas terminado el viaje. Sumerge tu mente en ellas y deja que las absorba, transformándote al hacerlo.  Cualquier cosa que sientas hoy, cualquier cosa que hoy pienses acerca de ti, estas palabras siguen siendo la verdad.

Lo que somos está más allá del alcance del tiempo y libre de cualquier ley, salvo la de Dios (1:1). No tenemos otro propósito que el de Cristo (1:3). Somos uno con Dios, tal como Jesús lo era y lo es (1:5). Y todo nuestro aprendizaje está planeado para desaprender todo lo que nos dice algo diferente.

4 comentarios:

  1. Los comentarios de esta lección son tan consoladores!! Y llenos de esperanza. Me encantó la sugerencia de "pensar como será nuestra mente cuando hallamos terminado el viaje". El viaje en realidad terminó hace mucho tiempo porque nunca comenzó realmente. Simplemente nuestra mente errada nos hace creer lo contrario. Confiar en el amor del Padre nos hace continuar ese aparente largo camino a casa. El camino del "hijo pródigo" no debe haber estado exento de dificultades y momentáneas decepciones, pero nuestra fe y seguridad en el amor de Dios que nos llama con ternura, nos impulsa a seguir este camino. La Fe algún día será reemplazada por la certeza. Animo!! Sigamos juntos este viaje de regreso a casa, de regreso al Amor.

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  2. Muchas gracias!!! Siempre es bueno leer palabras que nos ayuden a recordar que el camino recien está comenzando. Gracias por ser faro!

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  3. Somos Luz. Luz ilimitada. Que mejor faro?

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