miércoles, 6 de noviembre de 2013

Leccion 310, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 310

Paso este día sin miedo y lleno de amor.

1. Quiero pasar este día Contigo, Padre mío, tal como Tú has dispuesto que deben ser todos mis días. 2Y lo que he de experimentar no tiene nada que ver con el tiempo. 3El júbilo que me invade no se puede medir en días u horas, pues le llega a Tu Hijo desde el Cielo. 4Este día será Tu dulce recordatorio de que Te recuerde, la afable llamada que le haces a Tu santo Hijo, la señal de que se me ha concedido Tu gracia y de que es Tu Voluntad que yo me libere hoy.
2. Este día lo pasaremos juntos, tú y yo. 2Y todo el mundo unirá sus voces a nuestro himno de alegría y gratitud hacia Aquel que nos brindó la salvación y nos liberó. 3Nuestra paz y nuestra santi­dad nos son restituidas. 4Hoy el miedo no tiene cabida en noso­tros, pues le hemos dado la bienvenida al amor en nuestros corazones.


Comentario

Todos mis días están destinados a pasarlos Contigo, Padre, sin miedo y con amor (1:1). Todos. Pocas veces paso el día así, pero hoy, Padre, quiero pasarlo Contigo. Abro mi corazón para entregarte este día a Ti. Que así sea, tal como Tú dispones. Que conozca la dicha que procede del Cielo, no del tiempo (1:2-3). Que se acalle en mi mente la voz que interfiere, y que oiga la música del Cielo (2:2). No pido visiones de éxtasis que me saquen de este mundo para siempre, pero sí pido que hoy sea algo nuevo y más elevado, un anticipo de lo que me aguarda al final del tiempo.

Que este día sea “Tu dulce recordatorio de que Te recuerde” (1:4). Hazme el regalo de Tu gracia, Padre. Que sienta algo que me sirva para continuar recordando volver mi mente a Ti una y otra vez.

Que este día sea “la afable llamada que le haces a Tu santo Hijo” (1:4). Abre mis oídos y enséñame a escuchar. Que oiga Tu llamada hoy. Que sienta la atracción de Tu Amor eterno.

Que este día sea “la señal de que se me ha concedido Tu gracia y de que es Tu Voluntad que yo me libere hoy” (1:4). Que haya una fresca y conmovedora consciencia de Tu trabajo en mi vida, de Tu toque en mí. Que vea las señales de que mi libertad es Tu Voluntad. Que encuentre una confianza renovada en la seguridad del resultado que me espera en Tu plan.

Que hoy surja de mí una canción de gratitud. Que aumente mi consciencia de que me estoy uniendo a la eterna canción, cantada por cada parte de Tu creación. Como dijo el salmista, “Voy a cantar una nueva canción al Señor”. Que reconozca la alegría que es la vida misma, dada por Dios, al tiempo que todo el mundo se une a nosotros en la canción.

Hoy el miedo no tiene cabida en noso­tros, pues le hemos dado la bienvenida al amor en nuestros corazones. (2:4)

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