domingo, 3 de noviembre de 2013

Leccion 307, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 307

Abrigar deseos conflictivos no puede ser mi voluntad.

1. Padre, Tu Voluntad es la mía, y nada más lo es. 2No hay otra volun­tad que yo pueda tener. 3Que no trate de forjar otra, pues sería absurdo y únicamente me haría sufrir. 4Sólo Tu Voluntad me puede hacer feliz,: y sólo Tu Voluntad existe. 5Si he de tener aquello que sólo Tú puedes dar, debo aceptar lo que Tu Voluntad dispone para mí y alcanzar una paz en la que el conflicto es imposible, Tu Hijo es uno Contigo en ser y en voluntad, y nada contradice la santa verdad de que aún soy tal como Tú me creaste.
2. Y con esta plegaria nos sumergimos silenciosamente en un estado en el que el conflicto es imposible, pues hemos unido nues­tra santa voluntad a la de Dios, en reconocimiento de que son una y la misma.

Comentario

“No hay otra volun­tad que yo pueda tener” (1:2) excepto la Voluntad de Dios. No existe otra voluntad. La idea de que podría haber algo (el demonio, yo mismo, incluso una parte de mí) que se opone a Dios es la idea de la que procede la separación. Intentar “forjar otra” (1:3) es imposible, no existe nada que esté aparte de Dios, la Fuente de todo ser. Intentar inventar otra voluntad distinta a la de Dios es la fuente de todo dolor (1:3), el dolor es el falso testigo de ese intento.

Si no hay otra voluntad que la de Dios, entonces “los deseos conflictivos no pueden ser mi voluntad”. La aparente sensación de conflicto mental que siento, La guerra mental entre el Jekyll y el Hyde (el bueno y el malo) dentro de mí, tiene que ser una ilusión y no puede ser lo que yo quiero. Tengo que aprender a aceptar que los deseos en mí que parecen estar en conflicto con mi verdadero Ser no son reales, y no tienen nada de verdad acerca de mí. No significan que yo sea un malvado o un caso perdido. No significan nada.

No tengo otra elección.

Si he de tener aquello que sólo Tú puedes dar, debo aceptar lo que Tu Voluntad dispone para mí y alcanzar una paz en la que el conflicto es imposible, Tu Hijo es uno Contigo en ser y en voluntad, y nada contradice la santa verdad de que aún soy tal como Tú me creaste. (1:5)


En palabras sencillas, Dios me creó, yo no. Lo que yo soy no es el resultado de mi propia elección. Soy tal como Dios me creó. No tengo elección respecto a ello. La paz total es imposible hasta que acepte que esto es verdad y acuda a lo que soy, poniendo fin a mi lucha con la realidad. Que termine la lucha, que me rinda a mi Ser. 

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