martes, 29 de octubre de 2013

¿Qué es el Segundo Advenimiento?

¿Qué es el Segundo Advenimiento(Parte 1)

L.pII.9.1:1-2

La postura del Curso acerca del Segundo Advenimiento es completamente diferente de la mayoría de las enseñanzas de las iglesias cristianas tradicionales. Habitualmente se refiere a una segunda aparición física de Jesús, volviendo (generalmente de una manera sobrenatural, “en nubes de gloria”) para ser el juez y el amo y señor del mundo. Esta sección del Libro de Ejercicios lo define de manera completamente diferente. (El Curso se caracteriza por definir de manera diferente y dar nuevo contenido a la mayoría de las ideas fundamentales del cristianismo). Aquí, el Segundo Advenimiento es:

1.      La corrección de los errores (1:1)

En lugar de ser un acontecimiento desastroso que vence al demonio en la batalla del Apocalipsis, el Segundo Advenimiento es una tierna corrección de nuestras creencias equivocadas acerca de la realidad del pecado y de la separación. La antigua creencia del Segundo Advenimiento consideraba al demonio como una fuerza real con una terrible energía propia, una voluntad opuesta a Dios, una voluntad contra la que había que luchar y vencer. El Curso, al considerar el Segundo Advenimiento como la corrección de los errores, no considera al mal como una fuerza real. La oscuridad no es una cosa, ni una sustancia, es únicamente la ausencia de luz. Así que, desde el punto de vista del Curso, el mal no es un opuesto a Dios, sino sólo un error, sólo la idea equivocada de que puede haber un opuesto a Dios. Entonces, el Segundo Advenimiento es simplemente la corrección de esa idea equivocada. No hay nada que vencer ni derrocar. El Segundo Advenimiento simplementereins­taura lo que nunca se perdió y re-establece lo que es eternamente verdad” (1:2).

2.      El restablecimiento de la cordura (1:2)

Todas las mentes que han albergado la idea demente de la separación de Dios, serán sanadas de sus errores. En el Curso, el Segundo Avenimiento es un acontecimiento compartido cuando se acabe el tiempo. Es el momento en el que a cada aspecto de la mente del Hijo de Dios que en su locura ha creído estar separado, se le restaura a su consciencia de unidad con todos los otros aspectos de la única mente. Este aspecto compartido se muestra en frases de esta sección más tarde: el momento en que “todas las mentes se ponen en manos de Cristo” (3:2), los Hijos de Dios reconocen que todos ellos son uno solo” (4:3). Mientras que cualquier parte de la mente única no haya sanado, no se manifiesta la plenitud de Cristo. La “restauración a la cordura” habla de toda la Filiación volviendo a la consciencia de su unidad.

Este aspecto de “Completo” del mensaje del Curso es la motivación para que cada uno de nosotros extendamos la sanación al mundo. Sin nuestros hermanos no podemos conocer completamente nuestra Identidad, pues todos ellos son parte de nuestra misma Identidad. La sanación de mi hermano es la mía. Nadie puede quedar fuera del Círculo de la Expiación. Nadie es excluido. 

Eres el Hijo de Dios, un solo Ser, con un solo Creador y un solo objetivo: brindar a todas las mentes la conciencia de esta unidad, de manera que la verdadera creación pueda extender la Totali­dad y Unidad de Dios. (L.95.12:2). 

L.pII.9.1:3

Es la invitación que se le hace a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de las ilusiones: la señal de que estás dis­puesto a dejar que el perdón descanse sobre todas las cosas sin excepción y sin reservas. (1:3)

Continuación de la parte 1 de la lista de descripciones del Segundo Advenimiento:

  1. La invitación que se le hace a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de las ilusiones

Ésta es la visión del Curso acerca del final del mundo y del tiempo. El mundo real viene antes que el Segundo Advenimiento. Nuestra percepción se purifica individual y colectivamente, para que veamos un reflejo del Cielo. Cuando todas las mentes estén de acuerdo con esta percepción, ése es el Segundo Advenimiento. Ésta “es parte de la condición que reins­taura lo que nunca se perdió” (1:2). La purificación de nuestra percepción y la unión de nuestras mentes en esa percepción, “es la invitación que se le hace a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de las ilusiones” (1:3). Nuestras percepciones equivocadas han sido corregidas, nuestras mentes se han unido en la cordura. Ahora está abierto el camino para que Dios dé Su último paso.

4. Estar dis­puesto al perdón total

¿En qué consiste la percepción de unidad? En estar “dis­puesto a dejar que el perdón descanse sobre todas las cosas sin excepción y sin reservas” (1:3). En otras palabras, estar dispuesto a no ver pecado, sino la perfecta creación de Dios por todas partes. Fíjate en que estas cuatro definiciones se refieren al deshacimiento de los errores que nuestra mente ha inventado, no al cambio externo. Si la mente ha sanado, por supuesto que cambiará el mundo, ya que sólo es el reflejo de nuestro estado mental.

El perdón del que aquí se habla es el estado final de la mente en el que hemos perdonado:

  •  todas las cosas: cada persona, cada situación, Dios, nosotros mismos
  • sin excepción: nada ni nadie queda excluido
  • y sin reservas: de todo corazón, llenos de alegría, gozosamente


El Segundo Advenimiento es el acontecimiento en el tiempo en el que el perdón es total. No queda condena ni juicio en ninguna mente.

L.pII.9.2:1-2

Continuamos con el punto 4 de la lista: “Estás dis­puesto a dejar que el perdón descanse sobre todas las cosas sin excepción y sin reservas”

El Segundo Advenimiento de Cristo es “totalmente inclusivo” (2:1). Todas las mentes sanan juntas. Esto “es lo que le permite envolver al mundo y mantenerte a salvo en su dulce llegada, la cual abarca a toda cosa viviente junto contigo” (2:1). Si algo o alguien estuviera excluido del perdón, ¿cómo podría haber perfecta paz? Todavía existiría el conflicto. Porque el Segundo Advenimiento “abarca a toda cosa viviente” (2:1). Estamos todos juntos a salvo. El perdón es total y universal, de todas las cosas a todas las cosas.

La liberación a la que el Segundo Advenimiento da lugar no tiene fin, pues la creación de Dios es ilimitada” (2:2). No tiene fin, no deja fuera a nada. Toda atadura, toda sensación de esclavitud, toda limitación desaparecen. Éste es el final que mantenemos en nuestra mente mientras hacemos nuestra pequeña parte, perdonando a todos los que nos han sido enviados en nuestras relaciones cada día. Llegará el día en que mi mente y la tuya ya no albergarán ni un solo resentimiento contra nadie o contra nada, y en el que nadie ni nada albergue ningún resentimiento contra nosotros. Toda culpa y toda ira habrán desaparecido. “Dios Mismo enjugará todas las lágrimas” (L.301). Donde antes veíamos oscuridad, vemos la luz (L.302). ¡Qué dicha más pura y auténtica traerá ese día! Entonces la Voluntad de Dios para nosotros, nuestra perfecta felicidad, se hará realidad en nosotros y la conoceremos, y nuestros corazones se desbordarán de eterna gratitud y acción de gracias, mientras unimos nuestra voz una vez más a la canción de Amor olvidada, que llena todo el universo.

L.pII.9.2:3-4

Continuación de la Parte 2 de la lista de descripciones acerca del Segundo Advenimiento.

5.  El reconocimiento de la Perfecta Unidad

El Segundo Advenimiento es el reconocimiento de nuestra perfecta unidad:

La luz del perdón ilumina el camino del Segundo Advenimiento porque refulge sobre todas las cosas a la vez y cual una sola. Y así, por fin, se reconoce la unidad. (2:3-4)
Con el perdón perfecto, todas las barreras, todas las aparentes razones para la separación, desaparecen y nuestra unidad “por fin, se reconoce”.

Cada falta de perdón es una razón para la separación, una justificación para mantenernos aparte. Y a la inversa, cada razón para mantenernos aparte es una falta de perdón, un juicio contra otro. Para preparar el camino al Segundo Advenimiento de Cristo, que es el reconocimiento de nuestra unidad, antes el perdón tiene que ser completo. Muchos de nosotros recordamos la canción del musical Godspell: “Preparad el camino al Señor”, o lo recordamos de la Biblia como el mensaje de Juan el Bautista antes del comienzo del ministerio de Jesús. Bueno, el perdón es el modo de preparar el camino al Señor, respecto al Segundo Advenimiento. El perdón es “la luz que ilumina el camino al Segundo Advenimiento”. Elimina los obstáculos a nuestra consciencia de la unidad. 

L.pII.9.3:1

El Segundo Advenimiento marca el fin de las enseñanzas del Espíritu Santo, allanando así el camino para el Juicio Final, en el que el aprendizaje termina con un último resumen que se exten­derá más allá de sí mismo hasta llegar a Dios. (3:1)

Entonces, la secuencia que el Curso ve como el final del mundo empieza con nuestra mente individual pasando por el proceso de la corrección de la percepción, o perdón, hasta que el perdón abarque a todo el mundo. Más o menos, cada uno de nosotros llega a ver el mundo real, hasta que todas las mentes hayan sido restauradas a la cordura, que es el Segundo Advenimiento. Esto devuelve la condición en la que la realidad puede ser reconocida de nuevo. Ya no hay más lecciones. El Segundo Advenimiento prepara el camino para el Juicio Final (que es el tema de la siguiente sección “¿Qué es?”, que empieza con la Lección 311).

El Texto ya ha tratado el Juicio Final con cierta extensión (T.2.VIII y T.3.VI), trataremos de ellos en la siguiente sección “¿Qué es?”. Sin embargo, esta frase da unos avances interesantes. El Juicio Final se llama “un último resumen” que es la cumbre de todo el aprendizaje. Para el Curso, el Juicio Final es algo que hace la Filiación, no Dios. Quizá la mejor descripción de él es un fragmento en el que ni siquiera aparecen las palabras “Juicio Final”. Está en la Sección “El Mundo Perdonado” (T.17.II), que habla de cómo aparecerá el mundo real ante nosotros, y luego habla de la última valoración del mundo que emprenderá la Filiación unida, guiada por el Espíritu Santo.

El mundo real se alcanza simplemente mediante el completo perdón del viejo mundo, aquel que contemplas sin perdonar. El Gran Transformador de la percepción emprenderá contigo un examen minucioso de la mente que dio lugar a ese mundo, y te revelará las aparentes razones por las que lo construiste. A la luz de la auténtica razón que le caracteriza te darás cuenta, a medida que lo sigas, de que ese mundo está totalmente desprovisto de razón. Cada punto que Su razón toque florecerá con belleza, y lo que parecía feo en la oscuridad de tu falta de razón, se verá transformado de repente en algo hermoso. (T.17.II.5:1-4)

Éste es el momento en que, por fin, la constante pregunta que todos nos hacemos (¿Por qué inventamos el mundo?) será contestada y veremos que “aquí no hay ninguna razón”. Bajo Su tierna dirección, buscaremos “las aparentes razones para inventarlo”. Por fin estaremos listos para mirar a ese “terrible” instante del pensamiento original de la separación. Lo que nos parecía irremediablemente feo desde nuestro miedo, crecerá lleno de vida y de belleza, y se nos restaurará y devolverá a nuestra consciencia la hermosura de nuestra mente unida. La culpa primaria se deshará finalmente, y una vez más conoceremos de nuevo nuestra inocencia.

El Juicio Final, que sigue al Segundo Advenimiento, será una última y gran lección resumen de perdón. Esta lección “se extenderá más allá de sí misma” pues eliminará finalmente y para siempre el último obstáculo de la culpa, nuestra culpa colectiva por haber intentado usurpar el trono de Dios. Se extenderá “hasta Dios”, pues devolverá completamente el recuerdo de Dios a nuestra mente unida. El camino estará completamente libre y despejado para que Dios se extienda hasta nosotros y nos recoja en Sus amorosos brazos, en el hogar por fin.

 L.pII.9.3:2

En el Segundo Advenimiento todas las mentes se ponen en manos de Cristo, para serle restituidas al espíritu en el nombre de la verdadera creación y de la Voluntad de Dios. (3:2)

Continuación de la Parte 4 de la lista de descripciones del Segundo Advenimiento:

  1.  El Segundo Advenimiento es entregarle todas las mentes a Cristo (3:2)

El Segundo Advenimiento es un acontecimiento global, en el que participan todas las mentes. Una a una, cada vez más, las mentes entran en el reino de la verdadera percepción y ven el mundo real, mostrado por el perdón. Cada mente que ha sido nuevamente restaurada atrae a todos los que están a su alrededor para que se unan en el Círculo de la Expiación hasta que el último fragmento de mente se haya unido al Todo (o más correctamente, cada fragmento reconozca su lugar como parte del Todo). La salvación reinstaura en tu conciencia la integridad de todos los fragmentos que percibes como desprendidos y separados” (M.19.4:2). El Segundo Advenimiento es la culminación de este proceso.

L.pII.9. 4:1-2

El Segundo Advenimiento es el único acontecimiento en el tiempo que el tiempo mismo no puede afectar” (4:1). Esto es verdad porque el Segundo Advenimiento es sólo el recuerdo de lo que es eterno y no puede cambiar nunca. Es un acontecimiento en el tiempo, es decir, tiene lugar dentro del tiempo, aunque pone fin al tiempo. El Segundo Advenimiento afecta al tiempo, pero el tiempo no puede afectarlo a él.

Pues a todos los que vinieron a morir aquí o aún han de venir, o a aquellos que están aquí ahora, se les libera igualmente de lo que hicieron” (4:2). Cuando decimos que “en el Segundo Advenimiento todas las mentes se ponen en manos de Cristo”, “todas” incluye no sólo a las personas que están vivas ahora, sino todos aquellos que vivieron antes y aquellos todavía por venir. Por lo tanto, aunque el Segundo Advenimiento ocurre dentro del tiempo, va más allá del tiempo. Se extiende al pasado para liberar a los que vivieron antes, así como a aquellos “vivos” en cuerpos. Es un acontecimiento que va más allá del tiempo. No queda nadie fuera. El Texto dice que los milagros “Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro” (T.1.I.13:3). La idea de que podemos “cancelar” el pasado es sorprendente, tranquilizadora. Se nos dice que el Espíritu Santo, si se lo permitimos anulará todas las consecuencias de nuestras decisiones equivocadas” (T.5.VII.6:10). El Segundo Advenimiento es la expresión última de esa liberación, en la que a cada uno, incluso a aquellos del pasado, “se les libera igualmente de lo que hicieron”, es decir, se les libera de las ilusiones que inventaron.

No sé cómo sucederá esto. Cuando el Curso dice que el Espíritu Santo no está limitado por el tiempo (T.15.I.2:3-5), no puedo decir que entiendo cómo puede extenderse hacia atrás en el tiempo y sanar cosas que ya han sucedido desde nuestra perspectiva. Sin embargo, el Curso deja muy claro que Él puede hacerlo. En el Segundo Advenimiento, cada percepción falsa desde el comienzo hasta el final del tiempo será sanada. No quedará ni condena, ni culpa en ninguna mente, ni en ningún lugar, ni momento.

  
L.pII.9. 4:3-4

A todo el mundo del pasado, del presente y del futuro “se les libera igualmente de lo que hicieron” (4:2). El Segundo Advenimiento esestar dis­puesto a dejar que el perdón descanse sobre todas las cosas sin excepción y sin reservas” (1:3). Las palabras “En esta igualdad…” se refieren a la igualdad del perdón, esa igualdad de la liberación de la culpa y de la condena.

En esta igualdad se reinstaura a Cristo como una sola Identidad, en la Cual los Hijos de Dios reconocen que todos ellos son uno solo” (4:3). Podemos decir que queremos la unidad, pero ¿queremos los medios para la unidad? Hay una sección del Texto que habla del hecho de que fingimos que queremos un objetivo determinado, pero rechazamos los medios para alcanzar ese objetivo. Dice que si dudamos acerca de los medios, eso demuestra realmente que tenemos miedo del objetivo. Podemos decir que queremos la unidad y, sin embargo, dudamos a la hora de ofrecer el perdón completo, podemos quejarnos de que el perdón total es muy difícil, que es pedir demasiado. Según este fragmento, el verdadero problema es que tenemos miedo de la unidad que el perdón traería:

Para alcanzar el objetivo, el Espíritu Santo pide en verdad muy poco. Y pide igualmente poco para proporcionar los medios. Los medios son secundarios con respecto al objetivo. Cuando dudas, es porque el propósito te atemoriza, no los medios. Recuerda esto, pues, de lo contrario, cometerás el error de creer que los medios son difíciles. (T.20.VII.3:1-5)

¿Estoy dispuesto a reconocer que soy uno con “esa persona” de mi vida? Si tengo un problema de perdón no es porque el perdón es demasiado difícil, es porque no quiero la unidad que traería.

Pregunta únicamente: "¿Deseo realmente verlo como alguien incapaz de pecar?" Y al preguntar esto, no te olvides de que en el hecho de que él es incapaz de pecar radica tu liberación del miedo. (T.20.VII.9:2-3)

Cada vez que alcanzo ese deseo, el Segundo Advenimiento se acerca más.

Y Dios el Padre le sonríe a Su Hijo, Su única creación y Su única dicha” (4:4). Cuando deseamos vernos unos a otros como inocentes, y reconocer nuestra unidad, Dios el Padre una vez más mira a Su Hijo y sonríe. Somos Su única creación y Su única dicha, y sólo cuando abandonamos los obstáculos del “pecado” y de la “culpa”, y nos perdonamos unos a otros, es cuando se ve la unidad, y la alegría del Padre se expresa en nosotros y a través de nosotros.

L.pII.9.5:1-4

¿Qué tenemos que hacer acerca del Segundo Advenimiento?

  1. Ruega por él (5:1)

Ruega que tenga lugar pronto. Deséalo, anhélalo, estate serenamente impaciente por su llegada.

  1. Entregarnos a él completamente

Pues necesita tus ojos, tus oídos, tus manos y tus pies. Necesita tu voz. Pero sobre todo, necesita tu buena voluntad. (5:2-4)

Nosotros somos los medios por los que vendrá el Segundo Advenimiento. Ofrezcamos nuestros ojos para ver amor por todas partes, y no para encontrar defectos y culpa. Ofrezcamos nuestros oídos para oír sólo la Voz que habla por Dios y responder a cada petición de amor a nuestro alrededor. Ofrezcamos nuestras manos para tomar las manos de aquellos que están a nuestro lado y llevarlos al hogar. Ofrezcamos nuestros pies para acudir a aquellos que están necesitados, y darles nuestra voz para que hable las palabras de sanación, de perdón y de liberación.  Y sobre todo, ofrezcamos nuestra buena voluntad para unirnos en la gran cruzada de corregir el loco error del pecado y la culpa dondequiera que la encontremos.

En otras palabras, somos nosotros los que Le traeremos de vuelta. En realidad, nunca se fue, el regreso es un regreso a nuestra consciencia, el regreso del recuerdo de nuestra Identidad. El trabajo que hago conmigo mismo es el modo más poderoso de invitar al Segundo Advenimiento. El modo en que afirmo la identidad de mis hermanos conmigo y con Cristo, a través del perdón, a través de la verdadera percepción, así es como llega el Segundo Advenimiento.

Cada uno de nosotros tiene una parte importantísima en esto. “Mi papel en el plan de salvación de Dios es esencial” (L.100). El pequeño cambio que se produce en tu mente cuando practicas el Curso cada día, el aparentemente insignificante cambio mental que te permite perdonar a la persona que te corta el tráfico o al amigo o pariente que actúa de manera no amorosa, cada pequeño acto de bondad, cada vez que eliges ver una petición de amor en lugar de un ataque, contribuye al despertar de esta Gran Mente, el Único Ser que somos. No eres tú solo el que está despertando, es el Cristo. Él está regresando de nuevo. Él está regresando de nuevo en ti. 

Y a medida que te dejas curar, te das cuenta de que junto con­tigo se curan todos los que te rodean, los que te vienen a la mente, aquellos que están en contacto contigo y los que parecen no estarlo. Tal vez no los reconozcas a todos, ni comprendas cuán grande es la ofrenda que le haces al mundo cuando permi­tes que la curación venga a ti. Mas nunca te curas solo. Legiones y legiones de hermanos recibirán el regalo que tú recibes cuando te curas. (L.137.10:1-4)

El Espíritu Santo se regocijará de tomar cinco minutos de cada hora de tu tiempo para llevarlos alrededor de este mundo afli­gido donde el dolor y la congoja parecen reinar. No pasará por alto ni una sola mente receptiva que esté dispuesta a aceptar los dones de curación que esos minutos brindan, y los concederá allí donde Él sabe que han de ser bien recibidos. Y su poder sanador aumentará cada vez que alguien los acepte como sus propios pensamientos y los use para curar.

De esta manera, cada ofrenda que se le haga se multiplicará miles de veces y decenas de miles más. Y cuando te sea devuelta, sobrepasará en poderío la pequeña ofrenda que hiciste, en forma parecida a como el resplandor del sol es infinitamente más potente que el pequeño destello que emite la luciérnaga en un fugaz instante antes de apagarse. El constante fulgor de esta luz permanecerá y te guiará más allá de las tinieblas; y jamás podrás olvidar el camino otra vez. (L.97.5-6)

Eso es lo que está sucediendo hoy. A lo largo de los siglos, sólo unos pocos han recordado. Su luz ha brillado y, aparentemente, en muchos casos se ha apagado. Pero en realidad, nunca se ha apagado. Cada destello de luz ha iluminado cada mente del mundo, la ha cambiado y acercado un poco más a la Verdad, hasta hoy, en nuestra vida podemos ver los comienzos de un “resplandor constante”, una luz que es demasiado brillante como para quedarnos en la oscuridad de nuevo. Estamos viendo el efecto bola de nieve de la iluminación. La bola de nieve se ha hecho demasiado grande para ignorarla. Victor Hugo dijo: “Nada es tan poderoso como una idea a la que le ha llegado su hora”, y la hora de esta idea ya ha llegado. Está aquí, y nosotros somos parte de ella.

L.pII.9.5:5-6

La tercera cosa que podemos hacer teniendo en cuenta lo que es el Segundo Advenimiento, es convertirnos nosotros mismos en parte de la Expiación, ya que la hemos recibido.

Regocijémonos de que podamos hacer la Vo­luntad de Dios y unirnos en Su santa luz. ¡Pues mirad!, el Hijo de Dios es uno solo en nosotros, y podemos alcanzar el Amor de nuestro Padre a través de él. (5:5-6)

La Voluntad de Dios es Amor. La Voluntad de Dios para nosotros es perfecta felicidad. La Voluntad de Dios es la extensión sin fin del resplandor de Su Ser. Podemos hacer eso porque nos creó para ser eso. Podemos llegar al Amor de nuestro Padre a través de Su Hijo. Es elección nuestra unirnos a esa unidad del Hijo que es el cumplimiento de la Voluntad de Dios. Aquí, en nuestras relaciones dentro del tiempo, estamos empezando el proceso que culmina en el Segundo Advenimiento, la restauración de la única Identidad de Cristo. Cuando nos unimos en un propósito común, el de perdonar y ser perdonados, el de amar y ser amados, acortamos el tiempo para que la Filiación sea completamente una en manifestación. Cuando entregamos nuestras relaciones al Espíritu Santo para que Él las use para Su único propósito de convertirlas en relaciones santas por medio del perdón, nos estamos uniendo en el cumplimiento de la Voluntad de Dios.

Es a través de nuestra unión que llegamos al Amor de Dios. Es a través de nuestra unión que encontramos a Dios. “La realidad de tu relación con Él radica en la relación que tenemos unos con otros” (T.17.IV.16:7).

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