jueves, 3 de octubre de 2013

Leccion 276, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 276

Se me ha dado la Palabra de Dios para que la comparta.

1. ¿Qué dice la Palabra de Dios? 2"Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo." 3Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que Él ama, pues así fue como lo creó. 4Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, pues nació como resultado de ella.5Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará. 6Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de quiénes somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí. 7No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.
2. Padre, he hecho mía Tu Palabra. ?Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.

Comentario

La frase “la Palabra de Dios” de Un Curso de Milagros aquí se define como: "Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo" (1:2). En otro lugar se dice que es: “Soy tal como Dios me creó” (L.110.11:4-6). Fuimos creados por esta Palabra; como en la Biblia, Él habló, y así se hizo: “Dios dijo: ‘Hágase la luz’ (Génesis 1:3). Igualmente Él dijo: "Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo", y fue creado el Hijo, puro y santo como Dios. El Pensamiento que Dios tuvo acerca de nosotros fue Su acto creativo de Paternidad, permanece sin cambios y sin posibilidad de cambios. Yo no puedo hacerme algo distinto a lo que Dios me creó.

Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará. (1:5)

Oír Su Palabra es aceptar Su Paternidad, aceptar que fuimos creados en Su Amor y que no podemos ser distintos a lo que Él creó y dispuso que fuésemos. Es aceptar la Expiación (M.22.1:6), el hecho indudable de que yo (es decir, mi verdadero Ser, y no la imagen de mi ego) soy tan puro y santo como Dios Mismo.

Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos. (2:2)

Lo que quiero comunicar a mis hermanos es que todos ellos comparten esta inocencia conmigo. Mis quejas, mis juicios, o mis críticas, comunican culpa. Mi perdón comunica su inocencia. Padre, muéstrame cómo comunicar la Expiación hoy, muéstrame cómo de palabra y de hecho hablar la Palabra de Dios: “Tú eres tan santo y puro como Dios Mismo”.

Esto se relaciona claramente con el comienzo de la página de  introducción sobre Cristo:

Cristo es el Hijo de Dios tal como Él lo creó. Cristo es el Ser que compartimos. (L.pII.6.1:1-2)

Él es la única parte de ti que en verdad es real. Lo demás son sueños. (L.pII.6.3:2-3)

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