viernes, 20 de septiembre de 2013

Leccion 263, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 263

Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas.

1. Padre, Tu Mente creó todo cuanto existe, Tu Espíritu se adentró en ello y Tu Amor le infundió vida. 2¿Y voy yo acaso a contemplar lo que Tú creaste como si en ello pudiese anidar el pecado? 3No quiero percibir imágenes tan tenebrosas y atemorizantes. 4Es imposible que yo pueda preferir el sueño de un loco a toda la hermosura con la que tú bendijiste la creación; a toda su pureza y dicha, así como a su eterna y serena morada en Ti.
2. Y mientras todavía nos encontremos ante las puertas del Cielo, contemplemos todo cuanto veamos a través de una visión santa y de los ojos de Cristo. 2Permite que todas las apariencias nos parez­can puras, para que podamos pasarlas de largo con inocencia, y dirigirnos juntos a la casa de nuestro Padre como hermanos y como los santos Hijos de Dios que somos.

Comentario

Esta lección es acerca de ver todas las cosas tal como Dios las creó: sin pecado, inocentes y puras. Su Mente creó todo lo que existe, Su Espíritu se adentró en ello, y Su Amor le dio vida (1:1). Al principio, ver las cosas de esta manera tiene que ser una elección consciente, porque hemos entrenado a nuestra mente a ver las cosas justo al contrario. Hemos aprendido a juzgar. Clasificamos, las examinamos en una escala del 1 al 10, e intentamos decidir si es algo o alguien que queremos acercar o alejar de nosotros. Hemos entrenado a nuestra mente a hacerlo así desde que nacimos, y probablemente en muchas vidas anteriores. Por eso, tiene que ser una elección consciente decir: “No. Elijo ver esto como puro. No damos importancia a nuestras valoraciones y en lugar de ello elegimos aceptar el juicio del Espíritu Santo.

Finalmente, muy a largo plazo, entrenaremos nuestra mente de otra manera. La elección de ver pureza será cada vez más frecuente y automática. Los pensamientos de juicio probablemente seguirán estando ahí siempre, desapareciendo lentamente hasta que abandonemos este mundo completamente, pero al final la elección de ver pureza se volverá cada vez más una forma de pensar, en lugar de una elección consciente. Las repeticiones frecuentes y constantes acelerarán el proceso.  

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