lunes, 26 de agosto de 2013

Leccion 238, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 238

La salvación depende de mi decisión.

1. Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. 2Tú me creaste y me conoces tal como soy. 3Y aun así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi deci­sión. 4¡Cuán grande debe ser Tu amor por mí!5mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti, y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.
2. Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre. 2cuán querido sigue siendo para Él Su Hijo, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de Su Padre alcanza su plenitud.

Comentario

En la Lección 236 vi que sólo yo gobierno mi mente. Dios me creó libre para elegir escuchar Su Voz, o no escucharla. Así pues, la salvación depende de mi decisión. El mensaje de la lección de hoy es ése, y si esto es verdad, Dios tiene que tener toda Su confianza en mí. A la humanidad se la describe normalmente como débil, llena de dudas, o completamente rebelde. Pecadores y no dignos de confianza en absoluto. Pero si Dios puso en mis manos la salvación de Su Hijo y dejó que dependiera de mi deci­sión (1:3), esa oscura imagen no puede ser la verdad. Si yo no fuera de fiar, si la humanidad fuera tan poco de fiable, Dios nunca habría puesto tan enorme confianza en nosotros. Por lo tanto,  “debo ser digno” (1:1). ¡Cuán grande debe ser Tu amor por mí! Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo (1:4-5). En resumen: Si Dios confía en mí, yo debo merecerme esa confianza.

No es únicamente mi salvación la que depende de mi decisión: “toda la salvación” depende de ella, porque la Filiación es una. Si una parte permanece separada y sola, la Filiación está incompleta. Sin embargo, Dios ha “puesto a Su Hijo en mis manos con la certeza de que está a salvo” (1:5). Si Dios está seguro de que el Hijo está seguro en mis manos, Él debe saber algo acerca de mí que yo he olvidado. Él me conoce tal como soy (1:2), y no como yo he llegado a creer que soy. La confianza que Él muestra es sorprendente, porque el Hijo no sólo es Su creación sino que además “es parte de” Él (1:5). Dios me ha confiado parte de Su mismo Ser a mi cuidado con la confianza de que mi decisión será: elegir unirme a Su Amor y a Su Voluntad libremente y por mi propia voluntad. Él sabe que al final eso será lo que elegiré y que no puedo elegir otra cosa, pues Él me creó como una extensión de Su propio Amor.

Que hoy elija a menudo pensar en cuánto me ama Dios, cuánto ama a Su Hijo, y como el Amor de Dios a Su Hijo está demostrado al confiar toda la salvación a mi decisión. Que descanse seguro de que el resultado es tan seguro como Dios. Que confíe en la confianza de Dios en mí.


1 comentario:

  1. Gracias por compartir los maravillosos comentarios que me han facilitado las lecciones dia a dia.
    Saludos.

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