jueves, 15 de agosto de 2013

Leccion 227, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 227

Éste es el instante santo de mi liberación.

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya. 2Pensé hacer otra voluntad. 3Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe. 4Y soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abri­gaba no afectaron en modo alguno mi realidad. 5Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. 6Éste es el instante santo de mi liberación. 7Padre, sé que mi voluntades una con la Tuya.
2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. 2En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. 3En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta

Comentario

La lección de hoy es otro recordatorio de que estos momentos de práctica son instantes santos para nosotros. Por supuesto, no todos son una experiencia espectacular de gozo que no pueda describirse. Recuerda que simplemente estar dispuesto a concentrar tu mente en Dios puede considerarse un instante santo, tanto si conscientemente sientes algo especial como si no. El poderoso instante santo del que nació el Curso, fue sencillamente un instante en que Bill Thetford dijo: “Tiene que haber otro camino”, y Helen contestó: “Yo te ayudaré a encontrarlo”. El cambio mental de conectar con el propósito de Dios es lo que verdaderamente cuenta. Si practicamos fielmente, llegará la experiencia directa de la verdad de la que se habla en el Libro de Ejercicios, no por nuestros propios esfuerzos, sino por la gracia de Dios, cuando estemos listos para recibirla.

Considera el efecto sobre nuestra mente de concentrarnos en la idea de hoy: “Éste es el instante santo de mi liberación”, y luego sentarnos en silenciosa quietud, abrir nuestra mente y recibir todo lo que se nos dé. Deberíamos entrar en cada uno de esos instantes con esperanza, esperando oír lo que la Voz de Dios nos dirá.

Yo ya soy libre, ahora, hoy. Mi pensamiento de separación no tuvo ningún efecto sobre mi realidad, así que el aprisionamiento que me he imaginado nunca ocurrió. “Nada de lo que pensé aparte de Ti existe” (1:3). ¡Qué maravilloso saber que los pensamientos que yo creía separados de Dios no existen! ¡Qué sanador es abandonarlos, ponerlos a los pies de la verdad, y dejar que sean “para siempre borradas de mi mente”! (1:5). Éste es el proceso sanador del Curso: tomar cada pensamiento que parece expresar una voluntad separada de la de Dios, y llevarlo ante Su Presencia para que sea borrado de mi mente, con la garantía de Dios de que no me ha afectado en nada. Yo sigo siendo Su Hijo.

Así es como sana mi mente. Así es como vuelve la consciencia de mi Identidad a mí.

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