sábado, 10 de agosto de 2013

Leccion 222, Un Curso de Milagros


LECCIÓN 222

Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.

1. Dios está conmigo. 2Él es mi Fuente de vida, la vida interior, el aire que respiro, el alimento que me sustenta y el agua que me renueva y me purifica. 3Él es mi hogar, en el que vivo y me muevo; el Espíritu que dirige todos mis actos, me ofrece Sus Pen­samientos y garantiza mi perfecta inmunidad contra todo dolor. 4Él me prodiga bondad y cuidado, y contempla con amor al Hijo sobre el que resplandece, el cual a su vez resplandece sobre Él. 5¡Qué serenidad la de aquel que conoce la verdad de lo que Él dice hoy!
2. Padre, no tenemos en nuestros labios ni en nuestras mentes otras palabras que Tu Nombre, cuando acudimos silenciosamente ante Tu Pre­sencia, pidiendo que se nos conceda poder descansar Contigo por un rato en paz.

Comentario

De nuevo se nos lleva a la Presencia de Dios, sin palabras, en silencio y quietud. Somos conscientes únicamente de Dios, con Su Nombre en nuestros labios.

¿Qué significa “vivo y me muevo en Dios”? Éste es el mensaje que el Apóstol Pablo llevó a los Atenienses, hablando del “dios desconocido”, y diciendo: “en Él vivimos, y nos movemos y tenemos nuestro ser” (Hechos de los A. 17:16-28). La lección habla de la Presencia de Dios en todos y en todo, que Dios está en todas partes y “en todo momento”. En hermosas imágenes, la lección saca nuestros pensamientos a la Presencia que todo lo llena, que nunca está separada de nosotros, “más cerca que mi propia respiración, y más cerca que mis manos y pies”, como escribió Tennyson.

Esto son imágenes y no literal (en mi opinión). Si el mundo es una ilusión, como dice a menudo el Curso, Dios no es literalmente “el agua que me renueva y me purifica” (1:2). Esto está hablando de nuestra realidad espiritual, donde realmente estamos. Dios es la realidad de todas las cosas que buscamos en el mundo para alimento y sustento, Dios es la verdadera Fuente de nuestra vida. Pensamos que vivimos en el mundo, pero vivimos en Dios. Pensamos que nuestro cuerpo contiene nuestra vida, pero Él es nuestra vida. Pensamos que respiramos aire, pero Le respiramos a Él. Dios es nuestro verdadero alimento y nuestra verdadera bebida, nuestro verdadero Hogar. No vivimos ni nos movemos en el mundo, vivimos y nos movemos en Dios.

Leer esta lección en voz alta es un ejercicio excelente. O convertir la primera parte en una oración: “Tú eres mi Fuente de vida... Tú eres mi hogar”. Usa estas palabras al comienzo de tu periodo de práctica para poner tu mente en un estado de consciencia de estar lleno de Dios y dentro de Él, protegido por su amoroso cuidado. Luego, aquiétate, y entra dentro de esa Presencia, para descansar con Él en paz durante un rato.

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