martes, 11 de junio de 2013

UCDM - Leccion 162

LECCIÓN 162


Soy tal como Dios me creó.

1. Sólo con que mantuvieses este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. 2Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. 3Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. 4Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. 5Con ellas éste de­saparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, 6pues proceden de Dios.
2. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su compleción. 2He aquí donde se proclama la creación y donde se honra tal como es. 3No hay sueño que no se disipe con estas palabras; no hay pensa­miento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. 4Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. 5Los muertos despiertan en res­puesta a su llamada. 6los que viven y oyen este sonido jamás verán la muerte.
3. Santo es en verdad aquel que hace suyas estas palabras; que se levanta con ellas en su mente, las recuerda a lo largo del día, y por la noche se las lleva consigo al irse a dormir. 2Sus sueños son felices y su descanso está asegurado, su seguridad es indudable y su cuerpo goza de perfecta salud porque duerme y despierta con la verdad ante sí en todo momento. 3Salvará al mundo porque le da a éste lo que él mismo recibe cada vez que practica las palabras de la verdad.
4. Nuestra práctica de hoy es muy simple. 2Pues las palabras que utilizamos son poderosas y no necesitan pensamientos adiciona­les para poder producir un cambio en la mente de aquel que las utiliza. 3Este cambio es tan absoluto, que ahora dicha mente se convierte en la tesorería en la que Dios deposita todos Sus dones y todo Su Amor, para que sean distribuidos por todo el mundo, se multipliquen al darse y se conserven intactos porque su com­partir es ilimitado. 4Y así aprendes a pensar con Dios. 5La visión de Cristo ha restaurado tu vista al haber rescatado tu mente.
5. Hoy te honramos a ti. 2Tienes derecho a la perfecta santidad que ahora aceptas. 3Con esta aceptación todo el mundo se salva, pues, ¿quién seguiría abrigando el pecado cuando una santidad como ésta ha bendecido al mundo? 4¿Quién podría desesperarse cuando la perfecta dicha es suya y está al alcance de todos como remedio para el pesar y la miseria, para toda sensación de pér­dida y para escapar totalmente del pecado y la culpabilidad?
6. Y ¿quién no sería ahora un hermano para ti, al ser tú su salva­dor y redentor? 2¿Quién no te abriría su corazón amorosamente, ansioso de unirse a uno que es tan santo como él? 3Tú eres tal como Dios te creó. 4Estas palabras disipan la noche, y ya no hay más oscuridad. 5La luz ha venido hoy a bendecir el mundo. 6Pues tú has reconocido al Hijo de Dios, y en ese reconocimiento radica el del mundo.


COMENTARIO A LAS LECCIONES
“Soy tal como Dios me creó”

Instrucciones para la práctica

Propósito: Aceptar la perfecta santidad que es tu derecho, reconocer al Hijo de Dios en ti. Y así llevar esta aceptación y reconocimiento a todos.

Tiempo de quietud por la mañana/ noche: Por lo menos cinco minutos; lo ideal es treinta minutos o más.
Mi sugerencia: Pasa este tiempo en profunda meditación. Deja que el poder de estas palabras sagradas (“Soy tal como Dios me creó”) te lleve al lugar de tu mente  donde sientes el Ser que Dios creó como tú. Puedes empezar esta meditación repasando las diferentes imágenes que tienes de ti mismo, afirmando cada una como “Me veo a mí mismo como…” y abandonando cada una al afirmar: “Pero soy tal como Dios me creó”.

Recordatorios cada hora: Uno o dos minutos, a la hora en punto, (menos si las circunstancias no lo permiten).
   Concéntrate en la idea y deja que lleve tu mente a la quietud. Luego dale gracias a tu Padre por Sus regalos en la hora que ha terminado. Y pídele Su dirección para esta hora que comienza.

Observaciones generales: Recomiendo tomar una decisión consciente de empapar tu mente en estas palabras hoy. Empieza el día con ellas, termina el día con ellas, e intenta mantenerlas contigo todo el tiempo entre medias. Si lo haces así, sentirás su poder de elevar tu estado. Pueden transformar tu mente en el almacén de tesoros en el que se guardan todos los regalos de Dios, listos para que tú los repartas al mundo. La lección de hoy da por sentado que tu comprensión de esta idea se ha metido muy adentro, pues mientras que en las anteriores apariciones de esta idea (Lecciones 94 y 110) se te dieron frases añadidas a repetir, esta lección dice que no se necesitan pensamientos adiciona­les para entender su significado (4:2).






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