viernes, 21 de junio de 2013

Leccion 172, un Curso de Milagros


Instrucciones para la práctica

Ver las instrucciones para la práctica en el Quinto Repaso

Comentario

Párrafo 4 de la Introducción al Quinto Repaso:

“He aquí el pensamiento… ” (4:1). Las palabras se refieren a (“Dios es sólo Amor y, por tanto, eso es lo que soy yo”) la frase 3 del párrafo, el pensamiento central del repaso. Durante el repaso, tenemos que pensar en este pensamiento lo primero de todo, cada día, cada mañana y cada noche, y muy a menudo durante el día. Cada pensamiento añadido de las lecciones anteriores “clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo” (4.2). En nuestro repaso, sería bueno pensar cómo está relacionado este pensamiento central con las otras dos ideas. El centro de atención es el pensamiento central, las ideas a repasar se supone que lo aclaran o extienden.

Fíjate en las palabras “nos preparamos” que aparecen de nuevo en la frase 2. El “nuevo nivel de entendimiento” (1.3) para el que nos estamos preparando tiene que ver con acercarnos de nuevo a conocer nuestro verdadero Ser. La primera mitad del Libro de Ejercicios se ha concentrado en deshacer nuestro viejo sistema de pensamiento, la segunda mitad no lleva a reclamar el conocimiento del Ser que pensamos que habíamos perdido.

El santo Ser que somos es sencillamente una extensión de Dios. Él es Amor, y nosotros también. Nosotros somos lo que Él es, extendido. Nos estamos preparando para recordar Eso, más que recordar, saber. Esa palabra sola implica mundos. Puedo escribir las palabras, puedo estar de acuerdo con ellas, pero ¿conozco lo que estoy diciendo? Conocer que soy una extensión del Amor de Dios cambiará todo en mi vida, desterrará el miedo, y me dará una sensación de propósito santo con el que nada de lo que haya sentido antes se puede comparar.

¿Cómo es este Ser, que soy yo? “Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo” (4:5). Ésta es una descripción de mí y de ti tal como Dios nos creó. Para “conocer de nuevo” Eso nos está preparando este repaso.

¿No se merece esta meta “poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo”? (1.2). Intenta imaginarte como será (no “sería”, sino “será”) ser perfectamente constante en todos tus pensamientos. Intenta sentir cómo será conocer a Dios y a ti mismo perfectamente. Intenta imaginarte viviendo en un estado constante de unión con el Padre, y con tu Ser, sin cambios o alteraciones en ese estado de unión.

Las dos ideas del repaso de hoy nos ayudan a ver el camino de nuestra meta, negativamente y positivamente. Si yo soy Amor, ¿cómo puedo estar a la defensiva? Para ser lo que en verdad soy, debo abandonar mis defensas. Y si soy Amor, ¿qué puedo ser sino un ministro de Dios? ¿Cuál puede ser mi propósito aquí sino extender Su Amor, extender la mano y tocar a todos mis hermanos con el toque de Cristo?


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